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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2013.

2013-11 Jesús Franco, director de extraño culto.

 

Conocí a Jesús Franco en el festival iberoamericano de cien de Huelva cuando él, y su pareja de siempre Lina Romay, acudieron a presentar la última película en la que participaba Esperpentos, basada en la obra de Valle Inclan. En ella interpretaba el papel de don Manolito en los tres sketches que componían el filme. Solo hablé con él unos breves segundos para saludarlo y felicitarlo por su nueva actuación. Nada más. Si recuerdo una curiosa sensacional encontrarme frente a frente a un “monstruo” del cine como él que, naturalmente, no conocía nadie de los invitados a la gala de estreno. La impresión fue más fuerte al reconocer a Lina Romay como la acompañante del director.

 Desde mi posición de aficionado al cine, Franco es un caso absolutamente insólito en el mundo del cine. Realizó 199 películas de los temas más variados desde el terror, la aventura y sobre todo el erotismo y el porno (siendo uno de los primeros directores españoles en practicarlo). En esa inmensa filmografía pudo trabajar con actores como Christopher Lee que interpretó a Fu-Manchú o al mismo Drácula, esta vez con bigote. Hay que reconocer que la mayoría de sus filmes fueron rodados con presupuestos ínfimos y que a partir de determinada fecha derivó su filmografía hacia el terror-erótico (Vampyros Lesbos por ejemplo) y hacia el mas clásico porno (El chupete de Lulú sin ir mas lejos). Su gran musa, y pareja, Lina Romay participó en todas estas películas que, muchas veces, eran una absoluta “ida de olla”.

 

Sinceramente la mayoría de sus filmes me interesaron muy poco. Naturalmente en los 70 era imprescindible ir a ver los destapes de Jess Franco, que se convirtió en director de culto en este género. Sí hay que defender que era un profesional solvente, mucho más cualificado que la mayoría de sus coetáneos en esas lides del soft porno. Sus películas tenían un toque especial que las hacía mas visibles que las otras, aunque a este tipo de cine se iba a ver carne, femenina normalmente, más que nada.

 Como actor tendría unas actuaciones destacada en El extraño viaje, dirigida por Fernán Gómez, en la que interpretaba un inquietante papel. Fue también compositor, guionista, director de segunda unidad, con Welles ni más ni menos, y todo lo que se puede hacer en el cine.

 Murió ayer, día 2 de abril, al pie del cañón y mientras que acababa su última película. Probablemente la muerte de su pareja hace un año precipitó la muerte de este singular personaje. D.E.P. Sr. Franco. Espero que disfrutara en su interesante vida.

 

MI FILMOGRAFÍA PARA JESS FRANCO.

Vampiresas 1930

El secreto del Dr. Orloff

Fu Manchú y el beso de la muerte

El conde Drácula

Vampyros Lesbos

Los demonios

02/04/2013 23:18 Alfonso Merelo Solá #. Cine Hay 1 comentario.

2013-12 Y tu… ¿deshaucias o escrachas, chati?

 

Remedando al maestro Forges, parece el “escrache” se ha hecho muy popular últimamente en este País. Y… ¿Qué es esto del escrache? Me dirán ustedes clavando su pupila azul en mi ¿einnn? Pues en realidad es solo dar el coñazo en su vivienda, lugar de trabajo o la calle misma a una persona concreta y por algún motivo concreto. Inventado en Argentina para “señalar” a los torturadores argentinos amnistiados por el patilludo Menem, se ha generalizado aquí para exigir a los políticos que modifiquen las leyes que regulan los desahucios y las hipotecas. Algunos miembros de las plataformas de afectados se reúnen en los portales, restaurantes o en cualquier lugar que esté el político de turno, para pedirle que les oigan, que les tengan en cuenta o simplemente para protestar por las políticas que se están siguiendo. ¿Es molesto? Mucho. ¿Es legal? También, aunque se está tratando de que no lo sea por todos los medios habidos y por haber.

Es curioso pensar que la discusión que se está dando entre los diversos opinadores tertulieros sólo se basa en lo malo o bueno –de estos pocos- de esta acción, del hecho en sí, olvidando el motivo. El motivo es el hartazgo, la impotencia, la vesania de unos políticos que no velan por los intereses de sus ciudadanos, sino de un colectivo minoritario, y a los que no hay otra manera de hacerles llegar las necesidades vitales de sus votantes. Porque una vez que han sido elegidos su contacto con la realidad de sus paisanos y se sitúan en una suerte de olimpo particular, ajenos al bien y al mal. No señores, ustedes fueron elegidos para satisfacer el interés público no para satisfacer el interés privado de unos pocos en detrimento de todos los demás. Y, puesto que no son capaces de dar respuestas a las necesidades de la gente, y ni siquiera escucharlas cuando les plantean los problemas, el único recurso que queda es el manifestarles de viva voz y en directo lo que opinamos y lo que queremos que hagan. Es así de claro.

Hablan de que es un acoso, de que es intolerable que se ejerza esa presión sobre ellos, que sus hijos no tienen por qué aguantar ese acoso. Y todos se protegen, no crean. Desde el centrismo del PSOE hasta la extrema derecha del PP han hecho una piña para autodefenderse. Hasta Felipe González Márquez –quien te ha visto y quién te ve- declara que pobrecitos los niños que ven como a su padre le acosan. Seguramente igual de pobrecitos que los que soportaron que el llamado  “cobrador del frac” siguiera a otros padres con niños por causa de las deudas, cosa que legalizó su gobierno, por cierto, y que parece que no era acoso para usted. Supongo que debe ser porque ahora los acosados son de los suyos y antes eran solo de la chusma obrera, esa que sólo le sirven para que cada cuatro años voten a los suyos.  

Debo concluir que si  el escrache molesta tanto a los políticos es que es bueno. Es indudable. Va contra su tranquilidad, contra sus interés particulares, ergo va a favor de la tranquilidad de muchos y de los intereses generales. Que no les gusta, pues que pena me dan. Pero como eso va en el sueldo, pues supongo que les toca aguantarse. Si ya sé que dentro de poco echaran a las calles los perros de la guerra pero en ese caso ya veremos lo que pasa. No pretendan dar por saco a todos y que encima ni siquiera tengamos la posibilidad de protestar. Y den gracias que las protestas sean sólo verbales porque lo mismo sobrepasan el límite y entonces no quiero ni pensar lo que podría pasar. Arreglen el desaguisado mientras puedan. No pidan al pueblo que Qu’ils mangent de la brioche porque no tiene pan, que eso puede hacer perder la cabeza a más de uno. Si no lo entienden, lo que es muy probable dado su nivel, repasen los libros de historia e incluso pueden visitar la Wikipedia, que no es la mejor fuente de datos, pero para esto seguro que les da una idea aproximada.  

 

© Alfonso Merelo 2013

11/04/2013 12:27 Alfonso Merelo Solá #. Sociedad No hay comentarios. Comentar.


2013-13 La universidad española ¿motor de cambio?

El próximo mayo hay elecciones en la universidad donde trabajo. Se presentan tres candidatos que aspiran a ser rectores de la institución. Esto, que es normal desde hace años, puede que se acabe si el borrador de modificación de la ley de universidades se lleva a cabo tal y como está hasta ahora. Lo mismo el candidato elegido no dura en el cargo más de dos años, así que el esfuerzo para todo esto de las elecciones lo mismo es en balde o casi.

El caso es que cualquiera de los candidatos, y los rectores de las universidades actuales, están sometidos a unas duras condiciones que provienen fundamentalmente de la falta de financiación de las universidades públicas. Se está sufriendo una verdadera crisis en la que se están despidiendo profesores y personal de administración y servicios en muchas de ellas (la UPC ayer mismo o la Autónoma de Madrid hace poco). Esto, naturalmente, disminuye la calidad de la enseñanza y de los servicios que se prestan. Las tasas de reposición del 10% es una verdadera losa para la educación superior. Eso, unido a la disminución terrorífica de los presupuestos para investigación, la subida de las tasas académicas y la disminución del número de becas, hace que la universidad pública española se deteriore rápidamente.

Y es una contradicción que uno de los motores de cualquier sociedad evolucionada como es la educación, en todas sus formas, se vea atacada de esta manera. Sospecho que el propósito final de todas estas maniobras pueda ser el acabar con la enseñanza pública o dejar a esta tan maltrecha que los estudiantes que obtengan un título sean considerados de segunda categoría. La universidad no puede ceder ante tal presión. No es cuestión de cerrar los ojos sino de revindicar lo que es justo y útil para todos. Ya no se trata de conservar unos privilegios de docentes o del personal. No se trata de frenar los despidos, que también, se trata de mantener un servicio esencial para todos los españoles. En la educación está todo el futuro. Los jóvenes han de tener unos conocimientos que les permitan mejorar su futuro y de paso el nuestro. La formación es necesaria sobre todo en un país como el nuestro que carece de recursos energéticos. Nuestra única posibilidad de entrar en un mercado mundial tan competitivo sólo puede venir de la calidad del trabajo realizado. Lo barato y mal realizado ya se encargan de hacerlo en otros lugares, lo nuestro debería ser la calidad, la excelencia; hacer algo en lo que fuéramos inigualables y necesarios. Se dieron tímidos pasos en esa dirección con la estimulación de la ingeniería en fuentes energéticas renovables, subvencionadas claro está pero tal vez necesarias y a medio plazo imprescindibles. ¿Por qué no crear grupos de investigación en este tipo de energías, o en subvencionar los automóviles híbridos o eléctricos para que sustituyan  a lo que tenemos e investigar en esa línea? Eso también podría ser una misión de las universidades y para los rectores. Imaginación. Buscar las necesidades y ofertar las mismas a las empresas sean éstas de donde sean. Tenemos vecinos por el sur que pueden invertir, podemos llevar allí nuestras ideas y la experiencia de la que ellos carecen. La universidad, y ahí coincido con un gran amigo mío que me expresó la idea mucho mejor que yo hace unos días, podría crear un grupo de trabajo, pero de verdad, que estuviera todo el día, todo, buscando inversores externos. No se limitaría al entorno, sino que sería global. Un equipo de “comerciales” que vendieran lo que mejor saben hacer cada una de ellas. Ya que el estado ha dejado sus funciones y deberes con la universidad española, vayamos por nuestra cuenta a buscar, a dentelladas si es necesario, los recursos que se necesitan. No se puede recurrir a la terrible frase “la cosa está fatal” para no hacer nada. Hay que moverse y movilizarse si fuera necesario, que lo es.

Me gustaría que los rectores pusieran pie en pared y dijeran todos a una ¡hasta aquí hemos llegado! Con estas reglas no jugamos más. Porque la universidad tiene el prestigio social suficiente como para proponer medidas alternativas a las actuales imposiciones económicas y sociales. Tenemos a los mejores profesionales y pensadores ejerciendo su magisterio, es casi una obligación y un deber moral que aporten soluciones. No es cuestión de que les pidan un informe y con eso basta, sino que se dediquen un día sí y otro también a proponer ideas, líneas de trabajo, alternativas viables. Se dirá que esa no es la misión de la universidad y de sus miembros y será verdad. Pero en tiempos tan terribles como los actuales todos debemos trabajar para evitarlos y la universidad, en su conjunto, tiene un potencial del que no disponen otros colectivos. Pero, claro está, para acometer esas tareas hay que querer, hay que olvidar el pasotismo universitario y poner manos a la obra.

Las movilizaciones de profesores y estudiantes en plazas y calles de las ciudades es una magnífica propuesta para hacer saber a la sociedad lo que se puede aportar desde el ámbito universitario (el día 25 hay una en Huelva, por cierto), pero es del todo insuficiente. Son los mandos universitarios, los rectores que ostentan la representación institucional, los que han de dar un paso al frente y encabezar una “revuelta” universitaria. Si se pudo hacer durante la dictadura de Franco, no es admisible que nuestros dirigentes olviden que sirven a la sociedad y que son un referente y un modelo a seguir. En universidades pequeñas o medias, como la  mía, se hace casi imprescindible que el Rector, en este caso el candidato que resulte elegido, se plante en la CRUE, la conferencia de rectores, para decir que ya está bien. Que hay que reformar la universidad, sí, pero no en la dirección que quiere la mayoría parlamentaria. Que las cosas se pueden hacer de otra manera y que la asfixia económica no es, ni puede ser, una solución. Y si no se cambian las cosas no tiene sentido seguir en una conferencia que no hace nada ni toma ningún tipo de medidas. El agachar la cabeza no es una buena solución para todos, si acaso lo será para una minoría que obtiene beneficios de ello. Pero habría que preguntarse: si se cerraran las universidades pequeñas ¿esos dirigentes no estaría también afectados? Se les ha ocurrido pensar que no tendrían a nadie a quien gobernar. Reflexionen pues, si les apetece claro.

© Alfonso Merelo 2013

 

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