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FREDERIK POHL EL MAESTRO DE LO EXÓTICO.

FREDERIK POHL EL MAESTRO DE LO EXÓTICO.

 

                        You can’t really predict the future.

All you can do is invent it.

F. Pohl

UNA INTRODUCCIÓN HOMENAJE.

 

He de reconocer que algunas de las obras de Frederik Pohl se encuentran entre mis favoritas y que es de los pocos autores que he releído varias veces, encontrando siempre algo nuevo en sus obras. Por eso este artículo-homenaje está elaborado desde mi óptica de considerar al autor como uno de los grandes maestros de la ciencia ficción. Conocí por primera vez su obra a través de un libro que cayó en mis manos en los lejanos años 70. No era otro que Mercaderes del Espacio en la edición primera en España que publicaba la editorial Minotauro, dirigida en aquella época por Francisco Porrúa. Bien es verdad que no era una novela escrita exclusivamente por él, ya que contaba con la colaboración de C.M. Korblunth, pero me impresiono por lo que ya dejaba intuir de su estupenda caracterización de personajes y de escenarios que, aunque en aquella época parecían lejanos, eran muy plausibles. Y fíjense donde hemos llegado en este momento en la que ese escenario no es sólo cercanamente plausible sino que se ha hecho realidad absoluta, aunque me permitirán que volvamos a retomar el tema más adelante.

 

Voy a tratar de reflejar mi visión de uno de los grandes maestros de la ciencia ficción. Un visionario, descubridor de caracteres humanos más que creíbles y creador de escenarios atractivos y absorbentes.

 

UNA PEQUEÑA BIOGRAFÍA.

 

Nación en Brooklyn, New York, en 1919 y falleció el pasado 2 de septiembre de 2013. Su padre era comerciante y este hecho obligó a la familia a trasladarse  frecuentemente de residencia. Es de suponer que esta circunstancia lastró su instrucción educativa ya que no pudo, o no tuvo la oportunidad, de terminar sus estudios secundarios. Como homenaje de su instituto en Brooklin

 

Desde su infancia fue un lector compulsivo y ya a una temprana edad escribía en fanzines que él mismo producía y distribuía. Fue uno de los más activos iniciadores del denominado fandom y formó parte, o estuvo muy cerca, del grupo denominado Los futurianos. Según su propia autobiografía este grupo se formó en torno a Hugo Gernsback y la denominada Brooklyn Science Fiction League. En este grupo participaron entre otros Asimov, Blish,  Korblunth, Donald A. Wollheim, Damon Knigth o Judith Merril. Estos futurianos mantenían unas posturas políticas muy progresistas y, de hecho, el propio Pohl llegó a pertenecer a las juventudes comunistas. La adscripción ideológica de Pohl le llevó a tener enfrentamientos con otros miembros del fandom neoyorquino.

 

Participó en el escenario europeo de la segunda guerra mundial concretamente en Italia en las fuerzas aéreas. Se casó 5 veces y fruto de estos matrimonios nacieron 4 hijos. Curiosamente algunos de sus matrimonios fueron con mujeres fuertemente unidas a la ciencia ficción ya fuera como futurianas o cómo ensayistas y críticas.

 

EL AGENTE LITERARIO Y EL EDITOR.   

 

La aventura literaria de Frederik Pohl comenzó con sus primeros relatos publicados en sus propios fanzines. Pero a la temprana edad de 19 años ya era editor de las revistas Astonishing Stories y Super Science Stories. Posteriormente sería editor de las revistas IF y Galaxy y lanzaría una serie de antologías de relatos tituladas genéricamente Star Science Fiction. En ellas comenzaron algunos escritores tan famosos posteriormente como James Blish o Larry Niven. Como editor de libros, en Bantam Books,  tuvo la oportunidad de publicar a Samuel R. Delaney y su serie Dhalgren o a Joanna Russ y su novela El hombre hembra. Escritores muy conocidos fueron apoyados inicialmente por Pohl un verdadero descubridor de talentos en la literatura de ciencia ficción. Continuó en el mundo de la edición hasta el año 1993, una carrera impresionantemente longeva para un verdadero amante de la literatura de anticipación. Tanto es así que en 2009, a la edad de 89 años, tuvo el atrevimiento, y la fuerza, de crear un blog titulado The Way the Future Blogs, que ganaría un premio Hugo.

 

Si su papel como editor fue muy fructífero no lo fue menos en su faceta de agente literario. Representó, en diversos tiempos, a escritores tan importantes como Isaac Asimov –del que sería el único agente pues Asimov se representaría a sí mismo hasta su muerte (según él mismo debido a su tacañería)-, Algis Budrys, Hal Clement, Fritz Leiber o John Wyndham. Hay que alabar el importante ojo clínico de Pohl para poder ver el potencial de sus representados, ya que todos ellos han dejado huella, más o menos profunda, en la historia de la ciencia ficción. Pese a esta gran panoplia de autores, se dice que representó en un momento u otro a la mitad de todos los escritores de ciencia ficción norteamericanos, las ganancias de la agencia no fueron lo que deberían haber sid y en la década de los 50 tuvo que abandonarla.

 

EL ESCRITOR Y SU OBRA

 

A medida que Pohl se internaba en el mundo de la edición comenzó, aprovechando precisamente esa posición, a publicar relatos en las revistas al principio con pseudónimo y posteriormente, a partir de los años 50, con su nombre real. Este periodo de  relatos cortos, en el que casi todos los escritores de ciencia ficción que han sido se han fogueado, dio paso a la autoria de novelas. El primer éxito de Pohl viene de la mano de su amigo, y también futuriano, C. M. Kornbluth, y se titula Mercaderes del Espacio. La novela fue publicada originalmente en 3 partes en la revista Galaxy Sciencie Fictión en el año 1952 aunque con el título Gravy Planet.

 

La novela basa su argumento en las disputas comerciales de dos mega corporaciones de publicidad y productos de todas clases, empezando por los alimentos. Estas empresas gobiernan el mundo por encima de las  naciones y, por supuesto, de los gobiernos que son meros títeres de ellas. Cuando vemos los movimientos de globalización existentes, las multinacionales que están en todos los países y los movimientos conjuntados de la economía en el mundo, no se pude dejar de pensar en cuan proféticos  fueron  los dos autores.

 

La historia está protagonizada por Mitchell Courtenay, un alto ejecutivo publicitario de la sociedad Schocken, que tiene como marca de sus productos Astromejor Verdadero. Courtenay es el encargado de realizar la campaña publicitaria para la colonización del planeta Venus, que recientemente ha sido terraformado. Este ambicioso proyecto le llevará al enfrentamiento con la sociedad Tauton, rival de Schocken. Lo que comienza en un enfrentamiento comercial, se verá convertido en una lucha por el poder absoluto. El que gane esta batalla, ganará la guerra y el planeta Venus.

 

Su título es engañoso porque ese espacio del título no es el espacio sideral sino el espacio vital. Se denuncia el poder omnímodo del capitalismo mas salvaje que, usando la democracia como mera excusa, simplemente desprecia el factor humano, salvo en un sentido: el poder de dominar a todos y a todo. Es el consumidor puro y duro sin ningún derecho salvo el de trabajar para consumir. ¿Les suena esta idea de algo? ¿Les ha ocurrido o les ocurre algo por el estilo? Si esto no es una predicción mas que acertada del estado actual de la economía, no conozco ninguna otra que se haya, siquiera, acercado lo que se describe en esta novela.

 

Mas adelante, en el año 54, colabora con otro escritor famoso, Jack Wiliamson, con una serie de corte aventurero submarino protagonizada por el personaje de Jim Eden. En 1955 el dúo con Kornbluth vuelve a funcionar y se concreta en la novela Gladiator at  Law, también publicada en Galaxy en forma de serial. Por lo que se permanece inédita en castellano. A partir de ese momento, Pohl se prodiga tanto en colaboración como en solitario escribiendo tanto novelas como cuentos y relatos.

 

Su siguiente gran éxito, y gran novela es Homo Plus, publicada en The Magazine of Fantasy and Science Fiction en tres partes en 1976. La novela recoge las experiencias de un militar y científico, Roger Torraway, que participa en el experimento homoplus para mejorar al ser humano. La finalidad de este experimento no es otro que utilizar a ese hombre mejorado, con técnicas biónicas que lo convertirán en un cyborg, en la conquista de Marte. La novela hace una reflexión profunda sobre lo que significa ser humano.  Somos lo que somos porque nuestra configuración anatómica nos condiciona. Pero si esta cambia ¿no cambiará nuestra percepción de nuestra naturaleza? Esa es la premisa que explora el gran maestro en una de sus mejores novelas. Son  particularmente terroríficas algunas de las trasformaciones que padece el pobre Torraway, cambios que sus predecesores en el experimento no consiguieron superar.

 

Quizá su novela cumbre pueda ser Pórtico. El autor reconoció que era la obra que más le convencía, que era lo mejor que había escrito. Pórtico es una novela que ha de estar entre las grandes de todos los tiempos en cuanto a ciencia ficción se refiere. Pohl, muy hábilmente, crea una novela de extraterrestres sin extraterrestres. No sabemos quienes son, como son y que hacen o quieren. Sólo se les conoce por su tecnología, por unas naves estelares que nadie entiende y que son usadas por los humanos aún a riesgo de morir en el intento. Pórtico es una estación espacial, un puerto, creado por la civilización Hechee. En él se encuentran cientos de naves preparadas para viajar más rápido que la luz. Y en ellas se embarcan los llamados prospectores que buscan descubrimientos y objetos de esa civilización en los saltos de búsqueda. El riesgo de estos saltos es tan grande que los tripulantes muchas veces vuelven muertos o ni siquiera vuelven. Robinette Broadhead, el personaje protagonista, fue un prospector que en uno de sus viajes consiguió una gran fortuna por sus descubrimientos. En una retrospectiva de su vida, a través de un deliciosos personaje psicólogo robótico, iremos viendo como es Pórtico, la vida de sus habitantes y las peligrosas misiones de sus naves. Esta revisión psicológica viene dada por el remordimiento de haberse convertido en millonario a consecuencia de haber perdido a su novia en un agujero negro.

 

La novela es una revisión profunda de la psicología de una persona normal, que se convierte en un héroe por error. Ese peso de la púrpura es muy difícil de soportar y Robin no es inmune a él. Pero no es sólo esas circunstancias personales las que hacen a la novela una de las grandes. Porque es precisamente la imposibilidad de la compresión de una tecnología diferente la que hace que el lector reflexione sobre las pocas posibilidades de entendimiento entre civilizaciones diferentes. Si ni siquiera en la Tierra somos capaces de entendernos ¿cómo seríamos capaces de hacerlo si por casualidad nos encontramos con entidades alienígenas? 

 Pórtico, convertida en La Saga de Los Hechee, se prolongaría durante tres novelas más tituladas Tras el incierto horizonte, El encuentro y Los anales de los Hechee, francamente prescindibles aunque podríamos salvar la segunda de ellas. La novela original obtuvo los premios Hugo, Nébula, Locus y Campbell.

 

 Los años de la ciudad consiste en una serie de relatos, publicados unitariamente en 1986, pero que conforman una unidad. La novela trascurre en un futuro cercano, entre 50 y 100 años, en New York. Se nos cuenta la evolución de la ciudad, como anclaje de la sociedad, en los aspectos técnicos y sociales. Una novela muy curiosa que permite vislumbrar algunas ideas interesantes y extrañas como pueda ser un sistema penitenciario en el que la reinserción se produce en forma de trabajos comunitarios, mejor remunerados en rebajas de condena cuanto más penosos son.

 

 El último teorema fue una colaboración con Arthur C. Clarke que se público en 2009 después de la muerte de este último. Se narra en ella una conspiración extraterrestre para apoderarse de La Tierra. Estos elementos están presentes en muchas de la novelas de Clarke y, dadas sus filias probadas, también veremos ascensores espaciales y armas terroríficas. Es, tal vez, mucho mas de Clarke que de Pohl. Su última novela publicada fue All the Lives He Led en 2011.

 

 PHoL EL GRAN MAESTRO.

 

Hasta aquí he desgranado un poco la vida y obras de Frederik Pohl, pero para completar este artículo voy a expresar algunas reflexiones personales sobre el autor.

 

Pohl ha sido siempre un autor al que me he acercado sin miedo. Entiéndanme: a priori todo lo que veía de él era rápidamente deglutido. Naturalmente algunas decepciones ha habido, pero siempre he vuelto a leer alguna novela nueva, algún relato. Porque siempre me ha logrado sorprender de alguna manera. Pohl era impredecible, siempre cuidando a sus personajes, mimándolos y mostrándolos en sus más íntimos recovecos a los lectores. Por todo ello he pasado muchas horas asombrándome de la capacidad de asombrar, valga la redundancia, de este gran maestro y su manera de inventar y de construir futuros, algunos de ellos muy desagradables, llenos de lucidez y coherencia. La frase que encabeza este artículo puede resumir muy bien el pensamiento de Pohl: No podemos predecir el futuro. Podemos inventarlo.

BIBLIOGRAFÍA CASTELLANO

¡Ciudad submarina!

A través del tiempo

Aventuras bajo el mar

Búsqueda estelar

Chernobyl

Corrientes alternas / Siluetas del futuro

El día de la estrella negra

El día que llegaron los marcianos

El encuentro

El final de la Tierra

El mundo al final del tiempo

El último teorema

Fuego de estrellas

Homo plus

Jem

La guerra de los mercaderes

La ira de la Tierra

La llegada de los gatos cuánticos

La lucha

Los anales de los heechee

Los años de la ciudad

Los exploradores de Pórtico

Los inmortales

Marinia

Mercaderes del espacio

Mineros del Oort

Pórtico

Tras el incierto horizonte

Trilogía del Reverendo Hake

 

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