Ninette
José Luís Garci homenajea a Mihura con este filme, Ninette, que se basa en las dos obras teatrales Ninette y un señor de Murcia y Ninette, modas de París.
La obra Ninnete y un señor de Murcia fue llevada a la pantalla por Fernando Fernán Gómez en el año 1965 y protagonizada por Alfredo Landa y Rosenda Monteros como Ninette. Tambien se recuerda la adaptación en Estudio 1 de TVE que protagonizara Juanjo Menéndez y Victoria Vera, una mas que interesante Ninette. Además se realizó una miniserie de ocho episodios en 1984 protagonizada por Alfredo Landa y, una vez mas, Victoria Vera
Esta nueva adaptación de Garci presenta a Elsa Pataky en el papel de Ninette y a Carlos Hipólito como Andrés, el señor de Murcia. Completan el reparto un increíble Enrique Villén en el papel del amigo de Andrés, Armando, Beatriz Carvajal, Fernando Delgado, Mar Regueras y Javivi, en un papel que homenajea a Jacques Tatí y su Monsieur Hulot cuando silba por las escaleras la conocida tonadilla de la película Mon oncle, estrenada un año antes de lo que se cuenta en el film.
El director corre muchos riesgos al magnificar la presencia de Elsa Pataky, actriz correcta y guapa indudablemente, pero que no es capaz de llenar la pantalla por sí sola. Un fracaso estrepitoso es su muy deficiente pronunciación francesa, que no se entiende pues el personaje es nacido en Francia y francófona todo lo contrario de Javivi con un francés mas que correcto y que no tartamudea en ese idioma-. Por suerte, la magnífica historia de Mihura y el arrope de actores como Fernando Delgado, Carlos Hipólito o Beatriz Carvajal, hacen que la película se convierta en una interesante historia muy agradable de ver.
Garci ha planificado la historia como una obra de teatro, de la cual proviene. Todo su metraje está construido en base a decorados y a planos medios en los cuales los personajes interactúan tal y como se verían en una boca escénica. Los primeros planos se muestran casi en exclusiva, en los desnudos, probablemente innecesarios, de Pataki y Regueras. En eso la película chirría puesto que, aparte de lo agradable de ver que suponen esos desnudos indudablemente, parece un exceso en una historia que perfectamente podría prescindir de ellos.
Carlos Hipólito realiza un correcto papel - muy inspirado en las características que le imprimiera Juanjo Menénedez- y Enrique Villén hace el mejor papel de su carrera de actor secundario dando vida a monsieur Armand. Sus expresiones faciales son para recordar.
Pese a que la película es muy interesante en muchos aspectos, se puede decir que fracasa al exagerar la seducción de Ninette hacia Alfredo, que resulta bastante increíble en el contexto de la fecha de la historia 1959. Esa libertad de actuación seria mas propia de nuestro tiempo que de hace 40 años, aún en Francia. Incluso Mar Regueras personifica un personaje extremo, al menos en la época, al intentar seducir a Andrés en una poco creíble, aunque interesante, escena.
Ninette resulta una interesante revisión de las obras originales de Miuhra -un homenaje suficientemente cálido y que respeta el espíritu original- y que puede servir de trampolín a Elsa Pataki en su camino para convertirse en una buena actriz.
© Alfonso Merelo 2005
¿Quién soy yo para juzgar a los que quieren vivir?
En estos días que nos rondan, la celebración de la Semana Santa católica, es norma, y tan normal que se ha convertido en recurrente, que las diversas televisiones emitan películas de tema sacro, o seudo-sacro, en las que se nos muestra uno o varios de los episodios del Nuevo Testamento dedicados a su figura principal Jesús de Nazareth, o películas de romanos que llevan insertas eventos de la cristiandad principiante. Ben Hur, Quo Vadis, Jesucristo Superstar, Los diez mandamientos o Godspell son emitidas por cualquiera de las cadenas que se pueden sintonizar en España.
José Manuel Caballero Bonald, poeta jerezano nacido en 1926, acaba de reunir toda su composición poética en un libro titulado Somos el tiempo que nos queda. En ese libro el poeta ha decidido revisar muchos de sus poemas en lo que ha denominado ejercicio de humildad. Es claro que el autor no estaba satisfecho con los resultados finales de algunos de sus poemas y por ese motivo decidió las modificaciones que suponemos para mejor. El autor está en su derecho de hacer lo que le venga en gana con su obra, puesto que él es el único que puede hacerlo ya que es suya. Pero ¿es esto ético? ¿Se puede cambiar lo que es una obra de arte a capricho del autor? Imaginemos que un pintor no está satisfecho con un cuadro y se presenta en la casa del propietario y le pega dos pinceladas de color azul. Lo que para el pintor es totalmente válido para el propietario del cuadro puede ser una suerte de desastre y enviar al pintor a galeras por el resto de su vida.