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- MEMORANDO -

House M.D.

House M.D.

Es la serie de moda de la televisión. Está en boca de todos. En los foros y los blogs se miran y remiran cada uno de los capítulos y se comentan las similitudes con cierto detective decimonónico.
Sí. Es House. El doctor Gregory House un cabroncete con mala leche y con un ojo clínico mas que experto. Como médico sería imposible en la vida real, pero como personaje da mucho juego.
Ya sabemos que el héroe ha de ser invencible, o casi. Esto es aplicable a cualquier esquema de historia y en cualquier tiempo o circunstancia. En este caso tratamos las historias de hospital y la relación paciente médico como si de una hazaña épica se tratar. El esquema reiterativo hasta el aburrimiento –serie episódica- siempre cuenta un problema de imposible resolución hasta que la genialidad, siempre del héroe, resuelve la papeleta, en este caso salvando al enfermo de la muerte, casi siempre.
Entonces ¿qué tiene la serie para contar con tantos plácets entre público y –curiosamente- crítica? ¿Por qué gusta tanto?
Indudablemente si la historia es reiterativa en su planificación –que lo es- para que tenga este éxito ha de arroparse de algo diferente. En este caso se cuenta con la figura de House que, como personaje, resulta redondo para una serie. Es un varón de edad media, ni demasiado guapo ni feo, cojo y cuyo mayor valor es ser un histriónico, bocazas, maleducado, metijón e hijo de puta con sus subordinados y pacientes. Un personaje así en un hospital - o ambulatorio- no duraría ni diez minutos como jefe de servicio de ¿casos raros podríamos decir? Porque los casos son los típicos que probabilisticamente son imposibles. No es que sean raros en sí, es que son imposibles al combinar una serie de factores que nunca se dan simultaneamente. Esta es una de las gracias de House. Mientras que en las series policíacas al uso –ésta lo es aunque sus casos sean médicos- todo se reduce a que el espectador intente averiguar quién es el asesino, aquí dudo mucho que ni siquiera alguien perteneciente a la profesión médica sea capaz de averiguar qué es lo que le ocurre al paciente de turno. La serie es muy tramposa en este aspecto –igual que lo eran las deducciones de Sherlock Holmes en la que claramente se inspira- porque los guionistas parten del la solución final para ir complicando la trama de manera que sea imposible descifrar las claves incluso si se es médico.
Por descontado, nuestro héroe es el que mas sabe en todos los campos de la medicina. Es muy discutible que un nefrólogo sea también un internista y especialista en cardiovascular o en enfermedades tropicales. Así ocurre en la serie puesto que el equipo House, cuatro personas, son capaces de manejar casi todos los aspectos médicos. Al menos hay que agradecerles que no operen a corazón abierto o en el cerebro, como hacen en la increíble – por no creíble, claro - Hospital Central, en la que lo mismo lo mismo partean que hacen un trasplante de hígado, y todo esto siendo médicos de urgencia.
Los espectadores agradecemos mucho el lenguaje mordaz y las frases que profiere una y otra vez el protagonista. Nos vemos atraídos hacia ese antihéroe porque nos gustaría poder contestar como él a jefes y empleados, es decir, sin guardar las formas y siendo políticamente incorrectos.
Eso es House.
Denle un vistazo.
Seguro que repiten

© Alfonso Merelo 2006

La primavera ha venido nadie sabe como ha sido

La primavera ha venido nadie sabe como ha sido

Siempre he tenido por curiosos, divertidos y no faltos de razón, a los refranes que en una sola corta frase son capaces de resumir toda una idea e incluso una amplia variedad de filosofías.
Son tan conocidos como la letra con sangre entra, o todos moros o todos cristianos, En abril aguas mil, hasta el 40 de mayo no te quites el sayo y una multitud de ellos que sería imposible de nombrar aquí. (Hay una recopilación muy interesante en esta dirección http://club.telepolis.com/vquintans/lenguamuerta/refranes/refranes.htm)

Hay uno que tenemos muy vigente en esta época del año y que se oye una y otra vez por doquier. Me refiero sin lugar a dudas a La primavera la sangre altera.
Ya ha llegado la estación más intensa del año. La floración –y las alergias- las puestas de huevos, los apareamientos de los mamíferos y cada vez mas horas de sol hacen que la estación se muestre como una de las mas alegres del año. Porque para bonito el otoño con sus melancólicos colores.
Pero sí. La primavera nos altera a todos. La ampliación de las horas diurnas hacen que se tienda a disfrutarlas lo mas posible. Y eso no se consigue quedándose en casa. Si ya somos un país al que le gusta vivir en la calle, es de imaginar que cuando llega el buen tiempo no hay quien aguante el estar en la casa. Así que salimos y salimos para disfrutar del sol, del aire, de las flores y de las alergias. Ya van dos veces que las nombro y es que, este año mucho mas, tengo una irritación en los ojos que parece que te me he bebido la cosecha de Ribera del Duero del 2002.
Y es una pena andar con los ojos así porque hay que ir prevenido y mirándolo todo.
Habría que recordar al viejo profesor Tierno Galván cuando en uno de sus famosos bandos reconvenía a los conductores para que no fijaran su atención en los atuendos de las damas en primavera o verano porque podrían ocurrir serios accidentes.
Y es que en cuanto aparece el primer rayito de sol ¡Venga a sacar la ropa de verano, las camisetas y las bermudas y la horripilante chancla!
Y ya todos y todas a la calle a lucir cuerpo, que, en algunos casos, sería mejor esperar un poco por las cosas de las lluvias traicioneras y los resfriados primaverales. Pero es inútil. Ya estamos en ello.
Y si el otoño es la caída de la hoja, la primavera es la caída de la ropa.
Y claro, la sangre se altera. Bulle, hierve y genera lamentables accidentes tales como tortícolis de tanto girar el cuello o choques al seguir con la mirada ciertas escenas andantes.
Y entre todo ello los árboles, las flores, las ferias variadas, El Rocío y los exámenes variados que también los hay.
Con toda esta efervescencia ¿cómo se va a estudiar bien si las hormonas están desbocadas?
A todos los que ya les halla atacado el síndrome primaveral enamoradizo, enhorabuena. A los que aún no, que se preparen que de esta no se libran. Y que nunca falte.
© Alfonso Merelo 2006

14 de abril

14 de abril

Como es sabido, en el 14 de abril de 2006 se cumplen 75 años de la proclamación de la II República Española. Una proclamación muy “sui géneris” que provocó la salida de Alfonso XIII - uno mas de los nefastos Borbones- unos años de ilusiones, tensiones, provocaciones, humillaciones, asesinatos y todo tipo de obstáculos contra el régimen republicano que llevaría a un golpe de estado, una salvaje guerra y una no menos salvaje dictadura.
No viví los tiempos de la República, como es natural, pero si tengo información, sesgada desde luego, que viene dada por mis padres y abuelos. Coincidiendo con la división de España en dos, mi familia paterna vivió la guerra en el bando franquista y la materna en el republicano en pleno Madrid. Las historias de la guerra son prácticamente iguales pero las de la República difieren notablemente, si bien es verdad que el vivir en la capital condicionaba notablemente puesto que allí se fraguaba todo, o casi todo.
Para unos la República fue la encarnación de todo mal. Siempre se hacía mención a la quema de Iglesias. Mi abuela asistió a la quema de la Iglesia del Carmen en Cádiz. Por otro lado, recuerdos de una de mis tías, empleada en la casa de Pedro Salinas, son muy diferentes ya que estaba cerca de la intelectualidad republicana que se reunía en esa casa. Según recordaba era un Madrid ilusionado con muchas manifestaciones para todo y todos los días, casi como ahora. El poeta Salinas defendió una de las iglesias madrileñas contra la turba que intentaba quemarla llamando incultos a los pirómanos. Estuvo a punto de costarle muy cara la defensa de la cultura. Cuando estalla el golpe franquista, Madrid se vuelve peligroso y mientras mi familia gaditana vive bien, la madrileña empieza a pasarlo mal.
Y la República acabó y los que no debieron vencer, vencieron. Y del no pasarán nos encontramos con el hemos pasado y venimos a pisaros. Porque en una guerra “decente” (inaplicable término para cualquier guerra) cuando se acaban las hostilidades cada uno vuelve a su país. Se firma un armisticio y la guerra termina. Con el dolor de todos los muertos, pero termina. Sin embargo en una guerra civil después de acabada queda el calvario para los perdedores de la venganza de lo ganadores. Y esta fue implacable, dura y terrible. ¿Dónde estuvo la supuesta dignidad militar? ¿La venganza es la “moral militar”?
La República cayó por la fuerza militar. Por la urnas no se habría conseguido. Fue, con todos sus defectos, una ilusionante realidad durante cinco años. Se intentó reformar un país atrasado y dominado durante años por oligarquías mas propias del siglo XVIII que del XX.
En esos cortos cinco años se produjo la separación Iglesia y Estado, el sufragio universal por fin para mujeres y soldados, la integración en la Sociedad de Naciones, estatutos para Cataluña, Pais Vasco y Galicia, reforma de la enseñanza, reforma agraria y muchos mas intentos de modernizar ya actualizar el país
Ahora que se está hablando tanto de la II República, a favor y virulentamente en contra, deberíamos dejar a cada uno en su justa medida. Los ideales republicanos fueron interesantes, aunque se produjeron miles de desviaciones y de barbaridades que nunca debieron ocurrir. Pero aún en el peor de los casos el franquismo jamás debió de ocurrir. No se dejen amilanar por los catastrofistas deciomonónicos que justifican el levantamiento del ejército de África. Ese golpe de estado no tuvo justificación ni sus consecuencias pueden ser olvidadas, tal vez sí perdonadas. Pero tampoco debemos escuchar las magnificencias de todo lo republicano puesto que no fue un periodo de bondad idílica. Quedémonos en todo caso con el espíritu y nunca con la letra.
Soy republicano por convicción, pienso que nadie tiene derecho a ser el representante de un país por haber nacido en el seno de una familia o de otra, pero no soy un activista radical por la República. Hemos tenido la suerte de que el Rey Juan Carlos es, o fue, un hábil político y que sintonizó con los deseos del pueblo. Pero un polvo no garantiza que el sucesor tenga las mismas cualidades. Y el problema con un Rey es que es muy difícil de echar. A un Presidente incompetente se le “larga” en las siguientes elecciones, pero ¿a un Rey?
Por eso espero que algún día tengamos la III República en España, o la I Europea, da lo mismo.
© Alfonso Merelo 2006

Icono Semanasantero

Icono Semanasantero

La Semana Santa española es muy recurrente respecto a sus iconos.
La máxima expresión de estos iconos son las procesiones. En cada ciudad son diferentes: Sevilla con los costaleros, Cádiz con los “cargaores” o Málaga con los tronos dan variedad a una manifestación “folclórica” que se reconoce inmediatamente por los “pasos” y por las interminables filas de “penitentes”. Es diferente pero es igual, que diría aquél.
Supongo que cada uno tiene sus referentes para estas épocas. Yo al menos tengo dos muy arraigados: las torrijas y la película Jesucristo Superstar.
Jesucristo Superstar se estrenó en España creo que en 1976, poco después de la muerte de Franco. No es que la película fuera revolucionaria, ni mucho menos, se trataba sencillamente de reflejar toda la mitología cristiana sobre la figura de Jesús en clave de musical. Una revisión, desde el punto de vista de Judas, de muchas de las preguntas que se hace el personal sobre la figura de Jesús
El musical original, me resisto a llamarla ópera aunque algo de eso hay, fue estrenado en Broadway en diciembre de 1971 interpretado la noche del estreno por Yvonne Elliman (Magdalena), Jeff Fenholt (Jesús) y Ben Vereen (Judas). Ian Gilliam (componente de Deep Purple), Murray Head e Ivonne Elliman grabarían poco después la partitura en un doble vinilo. El tema Jesucristo Superstar –interpretada por Head- fue inmediatamente un éxito de superventas e incluso llegó a hacerse una versión española por un cantante del que no recuerdo su nombre.
De la película sólo me quedo con la música como referente. La estética y el mensaje, si es que lo hay, han quedado ampliamente superados. Sin embargo la partitura se mantiene incólume a pesar de su antigüedad.
Y si hay que elegir uno de los temas me quedo con los dos temas que cantan a dúo Anás y Caifas - Then We Are Decided se excribió expresamente pensado para la película. El otro tema es This Jesus Must Die, ya interpretado por los dos personajes anteriores y por los sacerdotes del templo.
Y me quedo con los dos temas por la impresionante versión que hace el bajo Bob Bingham. La voz baja en el belle canto me parece una de las mas bellas y difíciles de interpretar. Cuando yo cantaba en coros, mi voz era la de barítono y siempre tuve envidia de las magníficas voces bajas de algunos compañeros. Esa voz es inimitable. O se tiene o no se tiene. Se podrá mejorar pero si se nace si ella es imposible forzarla y que quede bien. Binghan, junto con Elliman, formó parte del reparto original que estrenó en Broadway la obra de Rice y Lloid Weber.
El tema que Caifás interpreta consigue un contrapunto excelente entre la voz aflautada de Anás y la fantástica voz de él.
Es una gozada escuchar, con esa voz surgida directamente de una caverna profunda:

No, wait!
We need a more permanent solution to our problem.
Y despues la réplica de Anás con un registro de voz completamente diferente

What then to do about Jesus of Nazareth?
Miracle wonderman, hero of fools.

Y continuando con las inteligentes frases acerca de la pérdida de su poder por causa del Nazareno:
I see bad things arising.
The crowd crown him king; which the Romans would ban.
I see blood and destruction,
Our elimination because of one man.
Blood and destruction because of one man.

Definitivamente es mi película, e icono, para Semana Santa. No hay año en el que no revise alguno de los temas o vea alguna de las secuencias.

© Alfonso Merelo 2006

Acerca de mi otro icono, las torrijas, consultar mi blog de cocina.

In memoriam Pascual Enguídanos Usach.

In memoriam Pascual Enguídanos Usach.


Hoy hemos perdido a otro maestro de la ciencia ficción.
Esta vez nos coge mas de cerca.
El valenciano Pascual Enguídanos Usach ha fallecido esta madrugada. Con él se ha ido uno de los escritores de “novelas de duro” mas carismáticos e interesantes del panorama literario español. Él fue el alma de la colección Luchadores del espacio, que escribió bajo el seudónimo de George H. White en los años 50, y que consiguió crear un universo particular en el que los españoles eran los protagonistas.
Con su perdida nos hemos quedado sin el gran fabulador y soñador que fue. Él nos trasportó al espacio, a las lejanas maravillas de los sistemas solares ajenos, a las batallas por la defensa de la humanidad y a evadirnos de este triste y sombrío mundo que a veces nos estruja el corazón.

Sólo me resta desearle que ojalá disfrute de sus creaciones a partir de ahora. Me lo imagino viajando al mundo anillo que usted creara, tripulando uno de sus cruceros stelar y encontrándose con sus queridos personajes. Ojalá fuera así.
Mi recuerdo siempre estará con usted y con lo que me enseño.

Como homenaje al querido escritor les dejo este artículo que escribí hace ya unos años para un libro homenaje que nunca llegó a publicarse.

Mi particular saga de los Aznar
La Saga de los Aznar, como se rebautizó en la década de 1970 a la serie de novelas escritas por George H. White para Luchadores del Espacio, contiene unos elementos interesantes y espectaculares que otros mas doctos que yo ya han analizado debidamente. En este comentario que sigue sólo pretendo dar una visión particular y muy parcial de lo que ha significado para mi esta serie de novelas, amen de rendir un pequeño homenaje de agradecimiento a Pascual Enguídanos por los ratos tan divertidos que me ha hecho pasar leyendo sus escritos. Y digo divertidos porque eso han significado para mi las novelas de la Saga de los Aznar: puro y agradable entretenimiento. ¿Se puede pedir mas? Yo pienso que no, ya que uno de los principios fundamentales de todo escritor, además de que le lean, debe ser entretener, de cualquiera de las maneras, a sus lectores. Y en ese aspecto, George H. White se mostró como un consumado maestro.
El género de ciencia ficción ha sido mi debilidad a lo largo de toda mi vida de lector y casi no recuerdo un solo día, y han pasado muchos años, en el que no haya leído o visto algo que se relacione con el género. Películas, videos, series, novelas o cuentos han sido devorados, admirados y también abominados por el que esto escribe.
Como otros articulistas ya han contado –porque parece que los orígenes en la lectura son comunes a todos-, cuando peinaba menos canas, o sea ninguna, e incluso tenía pelo encima de la cabeza, una de mis lecturas preferidas de fin de semana, y de semana escondida detrás de los libros de texto, consistía en devorar las novelas “de duro”. Estas novelas, con su bonito tamaño, eran ideales para pasar un rato agradable y evadirse un poco de lo que nos tocaba vivir, que no es que fuera excesivamente penoso, pero que como a todo chaval que se precie necesitaba “cambiar de aires”, en definitiva escapar un poquito de lo normal.
En los años de la década de 1970 en España se podía encontrar mucha ciencia ficción generalmente anglosajona, dejando aparte los bolsilibros. Estos últimos, con su gran difusión, parecían obras menores –y muchas lo eran, comparándolos con lo que publicaba Bruguera o revistas mas serias como la mítica Nueva Dimensión, que comenzó su andadura en 1968. Sin embargo dentro de estas novelas “de duro” de consumo rápido algunas destacaban por contener algo mas que la normal dicotomía héroe-malvado o héroe- chica a la que salvar. De todas esas novelas empezaron a interesarme una serie de ellas que estaban protagonizadas por un tal Aznar. La serie enganchaba de mala manera, o mejor de buena manera, ya que tenía la habilidad de hacer que siempre estuviera pendiente de la publicación de un nuevo título. Como las buenas películas por entregas, que dejaban al héroe al final de cada capítulo en situación peligrosa, las novelas de los Luchadores del Espacio (que nombre de colección tan bonito ¿verdad?) casi exigían al final de cada una de ellas el lanzarse al kiosco para conseguir la siguiente, a fin de saber que había sido de aquellos héroes. Además esa manera de dejar pendientes algunas de las aventuras estimulaba la imaginación ya que me ponía a cavilar que es lo que pasaría, ideando soluciones que, en algunas ocasiones, pocas, coincidían con lo que al autor después me contaba. Durante años, con sus irregularidades en la edición y distribución, la estantería donde las guardaba se hizo cada vez mas pequeña a medida que los títulos de esa colección, y otras, aumentaban. Al fin la serie dejo de aparecer en los quioscos. Un título, “El gran miedo”, anunciado en la contraportada de la última novela que poseía, nunca llegó a mis manos. Después supe que no llegó a manos de nadie y me alegré porque ya se sabe que “mal de muchos consuelo de tontos”.
Pero ¿qué hacía que unas novelas de este tipo me atrajeran tanto? La verdad es que nunca me lo había preguntado en serio, porque seguramente mas que algo racional es algo visceral. O sea, me gustan porque sí. Pero dejar así la explicación no sería muy coherente. Así pues intentaré definir un poco lo que ha resultado ser esta saga de los Aznar.
Podríamos partir considerando la rareza que suponía el que unos españoles tuvieran tanto protagonismo en el futuro de la humanidad. Este protagonismo en la época estaba limitado a los todopoderosos norteamericanos en sus películas y series. Incluso lo que se escribía en España estaba protagonizado por norteamericanos, e incluso se intentaba vender que los escritores eran de otra nacionalidad, y el ejemplo es el propio Geroge H. White. Es decir lo anglosajón, aún siendo escrito por españoles, vendía mas que lo autóctono. Por eso la Saga de los Aznar es una auténtica rareza que al hacer protagonistas a los españoles del futuro producía un aire racial y “patriótico” a la serie. Si en los USA tenían un capitán Kirk vagando por la galaxia, aquí teníamos por contraposición a un almirante Aznar, almirante que no desmerecía en nada al citado capitán del Enterprise, incluso en cosas tan prosaicas como la capacidad para enamorar bellas señoritas, que comparten el citado Kirk y todos los Aznares. Ese rasgo característico de la serie, la “racialidad”, era muy interesante per se. Porque: ¿por qué no podían ser los españoles astronautas y exploradores?
Pero eso no era todo. La Saga era magnificente y extremada. Era grandiosa y exagerada y esa misma exageración le daba su singular atractivo. Nunca había leído batallas espaciales en las que se movieran millones de buques, miles de millones de misiles o torpedos y cientos de miles de soldados. ¿Dónde se había visto una nave de guerra tan inmensa como el autoplaneta Valera, un mundo autosuficiente que era capaz de trasportar a millones de tripulantes? Como nave generacional dejaba chicas las descritas anteriormente en la ciencia ficción, porque Valera, aparte de ser un trasporte de tropas y una máquina de guerra, es una auténtica nave generacional en la que se suceden las generaciones de tripulantes. Cuando un famoso director de Hollywood mostró una inmensa plataforma de combate, los lectores de la Saga pudimos atisbar cómo era visualmente Valera. Porque la Estrella de la Muerte, que tanto sorprendió a los fans de la Guerra de las Galaxias, no nos cogió de sorpresa a los lectores de G.H. White. Nosotros ya lo habíamos imaginado en nuestras mentes. Incluso la famosa Estrella era bastante chapucera con respecto a nuestro querido autoplaneta. Esos aciertos de la Saga se fueron después repitiendo y pudimos ver muchas ideas de nuestro autor en pluma de otros escritores o incluso en la pantalla.
Cuando Pascual Enguídanos inició la que podemos denominar segunda parte de la Saga enseguida se pudo apreciar que la misma ganaba en profundidad. En la lista de correo dedicada a la Saga se han mantenido dos sectores de opinión que ven mas cualidades en la primera parte (la de los 50) o la segunda (años 70). Yo soy de la segunda opinión. Prefiero la segunda parte, aunque por supuesto no desmerezco la primera. Está claro que Pascual Enguídanos tenía mucha mas libertad al escribir esta segunda parte y realmente aprovechó con sobresaliente esta posibilidad. Los personajes evolucionan y son tratados con mucha mas profundidad. Esta característica diferencia una y otra etapa, pero eso no desmerece que en esta segunda parte también halla espectaculares ideas de ciencia-ficción, como es la del mundo anillo - la colosal estructura de Atolón- y sobre todo lo que podríamos considerar una evolución social a través del mestizaje con otra raza extraterrestre, que el autor presenta probablemente como nuestros antepasados comunes. Aunque no lo explicita, parece claro que esta raza antecesora creó vida en diferentes mundos. De ahí que muchas de las razas encontradas por los terrícolas son humanas y compatibles entre si. La idea de un antepasado común da coherencia al universo Enguidosiano, si se me permite tal palabro.
Podríamos seguir contando las maravillosas ideas que se desarrollaron en la Saga de los Aznar pero, repito, gente mas docta que yo se han encargado de hacerlo y los estudios de Pedro García Bilbao, Carlos Saiz Cidoncha, José Carlos Canalda o Mario Moreno Cortina así lo atestiguan. Basta leerlos para darse cuenta de la increíble repercusión de la creación que se comenzó hace ya 50 años.
Sólo voy a resaltar un aspecto mas de mi relación con la Saga: esta serie ha conseguido crear un grupo de amigos que, tomando como partida la afición a las novelas de Enguídanos, se han dedicado a hablar de lo divino y lo humano a través de la red internet. Sin la Saga no habría sido creado este grupo y por tanto no hubiera conocido a tantas buenas personas. Eso es otra de las cosas que debo a Pascual Enguídanos.
Sólo espero que este breve comentario sirva como homenaje a la persona que durante tantos años me produjo tantas sensaciones placenteras.

© 2006 Alfonso Merelo Solá

Hasta la vista, maestro

Hasta la vista, maestro

Stanislav LEM, el mejor escritor de ciencia ficción de la Europa del este, ha muerto a la edad de 84 años.
El gran LEM ha sido uno de los mas influyentes autores en los últimos 50 años.
No se entiende la ciencia ficción sin sus apartaciones. Novelas inolvidables como Solaris o El invencible se combinaron con los relatos mas politicamente incorrectos, e hilarantes, protagonizados por Ijon Tychy, o sus fantásticas fábulas de robots.
Nos deja como legado todo su obra, que por suerte disfrutamos en España con unas mas que decentes traducciones, que contine mas genialidad en cada línea que en muchas obras de otros autores mas "punteros".
Recuerdo lo extraordinario de los diarios de las estrellas y sus reinterpretaciones históricas y de todos los tópicos de la ciencia ficción (¿se acuerdan de la escena final de Space Balls en la que los astronautas retroceden en el tiempo y se encuentran con sus yo futuros y pasados? pues ya estaba en los viajes y en el año 1957)
Sin duda La investigación o La fiebre del heno son singulares tratamientos de la mente y de la percepción de los sentidos. Pero el culmen de esa profundización en la mente humana es Solaris. El planeta desconocido, incomprensible para la mente humana y que trata de acercarse a los astronautas terrestres mediante sus recuerdos. Recuerdos que son solo eso: recuerdos, sin validez alguna ya que están mediatizados por nuestros propios deseos. El análisis es lúcido: no somos ni siquiera nuestros recuersos ya que estos son falsos.
Esa es una de las muchas y magnificas conclusiones que desrrolló este escritor y filósofo de la condicion humana. Es una irreparable pérdida, pero, afortunadamente, nos deja mucho que leer y que pensar.
Maestro, que usted lo haya pasado lo mejor posible.
(c) Alfonso Merelo 2006

¿Ahora si?

Como saben, la noticia del día -y del año- es que ETA ha anunciado una tregua indefinida.
No se si se mantendrá, pero desde luego es una esperanza muy grande.
Vamos a por la paz de una vez.
Que sea para todos un inicio que lleve a un final bueno para todos.
Hoy es un día alegre. Estoy contento, miren ustedes.
(c) Alfonso Merelo 2006

Somos tan gaditanas que en vez de coño tenemos coñeta

Somos tan gaditanas que en vez de coño tenemos coñeta

Con la frase del título terminaban el estribillo unas ninfas que no habían podido ser las oficiales del Carnaval de Cadiz pero que revindicaban su derecho a serlo mas que las otras. Era la chirigota callejera, o ilegal, de las ninfas.
Y es que hoy se han terminado de verdad los carnavales con ese remate de carnaval güeni, güeni que es el Carnaval Chiquito.
Este Carnaval Chiquito reúne a las mejores, y las peores, chirigotas ilegales - y otras modalidades como cuartetos, coros o romanceros- que salen cada año por carnavales. Éstas chirigotas son aquellas que no participan en el concurso oficial del carnaval. Van a su aire por libre. Pueden cantar peor, no en todos los caso, pero en muchas se nota la inteligencia y el trabajo de letristas y músicos. Es evidente que no son iguales que las oficiales. Pueden ser mas componentes o menos, pero en cualquiera de los casos se divierten y divierten al personal que es de lo que se trata.
Y es que este segundo carnaval se está convirtiendo en “bocata di cardinale” para el carnavalero güeno.
Pro motivos profesionales este año no hemos podido acudir ninguno de los fines de semana “oficiales” a escuchar coros y chirigotas. Por suerte este fin de semana hemos podido ir a Cadi y hemos cumplido con alguna de las tradiciones que año tras año se hacen casi imprescindibles. De momento hemos empezado la cosa sobre las 13 horas con una docena de tortillitas de camarones de La Guapa. Había poquita gente y aprovechamos la ocasión. Acompañada de una cervecita y un paseito por los alrededores de la plaza del mercado empezamos a escuchar alguna chirigota. La primera a la que hicimos caso fue SPA 1920 en plena puerta de Soriano. Estos chirigoteros, veteranos por edad y disfrazados de bañeros de 1920, suenan mas que bien y tienen un cuple dedicado a Su Santidad, el pastor alemán, muy divertido en ingenioso. Algunos de mis amigos de la Tuna de Derecho participan en la fantástica chirigota Los Top Mantillas. Estas señoras, feas y participantes en las procesiones de Semana Santa, suenan bien, son ingeniosos y graciosos. ¿Qué mas se puede pedir? Siguiendo el recorrido chirigotero en plena puerta lateral de Simago – ya se que ahora es el Champion pero si en Cadi llamamos plaza de toros a una plaza que no tiene ya el coso taurino desde hace treinta años, el Champion siempre será Simago- estaban cantando Las ninfas. Muy divertidas y sexuales sus coplillas. En la calle José de Dios se aposentaron cuatro, sólo cuatro oigan, de las-los componentes de Las chicas de compañía. Un repertorio de lujo con unas voces bastante afinadas y un guitarra que destaca. Después de los consabidos bocatas de tortilla y otras cervecitas y siguiendo por Hospital de Mujeres estaban por allí Los Ligres, esta vez sólo tres que tambien hacían gala de sus letras.
Hay una tradición que siempre suelo cumplir y es que a eso de las 16.30 hay que tomarse unos pastelitos en la pastelería francesa de la calle Londres. Esta vez ha caído un pastel de flan. Nunca lo había probado pero se lo recomiendo. Pro último, y antes de emprender caminito de Huelva nos paramos a escuchar a la maxi-chirigota Air que mamar. Al ser tantos suenan poderosos y tienen un gran repertorio de letras mas que divertidas. A destacar el ingenioso libreto en forma de billetes de avión; lo tienen ahí, en la foto de entrada.
Eso fue todo. Un Carnaval Chiquito en el que se respira un magnífico ambiente en el que no encuentra borrachos ruidosos y en el que se puede escuchar ya que todos guardamos el debido “respeto” a los aficionados chirigoteros.
© Alfonso Merelo 2006