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- MEMORANDO -

Estamos en capilla

Estamos en capilla

Quedan dos escasas semanas para que comienze la Hispacón 2004, que este año llamamos GADIR2K4 por eso de modernizar los títulos. Este Blog lleva desde hace unas semanas como portada el cartel anunciador de la misma, obra de Jesús Merino.
La Fundación Municipal de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz es la organizadora de este congreso para el año 2004. El que escribe, junto a Angel Torres, Rafael Marín y Joaquin Revuelta, han formado parte de lo que hemos denominado comite asesor para la organización. Aunque la Fundación tiene experiencia en organizar congresos de todo tipo, siempre es conveniente que alguien con conocimientos del asunto en particular pueda asesorar los aspectos específicos de una actividad con unas particularidades muy peculiares.
La verdad es que estamos tan ilusionados como nerviosos. Hemos tenido, y los seguimos teniendo, una infinidad de problemas inherentes a cualquier organización. Conferenciantes que no pueden venir al final, ponentes que se caen, el cierre del programa: a esa hora no he llegado, yo el viernes no puedo... Y todo lo que se pueda imaginar.
Hemos pasado momentos de angustia, y todavía los pasamos, pero a medida que se va acercando la fecha de inauguración vamos viendo que las cosas se van ajustando y poniendo en su sitio y ya vemos que:
El marco de la convención es excelente: El magnífico Palacio de Congresos y Exposiciones de Cádiz
La asistencia va a ser muy buena.
El programa reune atractivos para todos.
Los gaditanos van respondiendo al llamamiento.
Los estupendos carteles están distibuidos por toda España.
Los conferenciantes y ponentes nos aseguran su asistencia.
Se podrá ver un largometraje no estrenado aún y en semi-primicia para la HispaCón.
La Asociación Española de Fantasía Ciencia Ficción y Terror está publicitando el Congreso cómo mejor puede y sabe.
En definitiva creo que la "cosa" parece encarrilada hacia un final feliz.
Porque eso es lo que pretendimos cuando presentamos la candidatura en Barcelona: que todos pudieramos sentirnos a gusto en una Hispacón.
Por supuesto tenemos que retocar algunas cosillas que siempre se pueden mejorar.
Es muy posible que haya alguna sorpresa de última hora que de realizarse es seguro que gustará a la mayoría.
Sólo querría decir que los organizadores y asesores estamos muy ilusionados con este proyecto.
Pensamos y esperamos que todos los asistentes disfrutarán de unos días excelentes en Cádiz, en los que volveremos a encontranos con viejos amigos y por supuesto conoceremos otros nuevos.
Los gaditanos somos muy acojedores, así que si alguien aún no se ha decido aún que no lo piense mas y que se venga con nosotros a disfrutar de un Congreso que, recuerden, sólo se da una vez al año.
Nos vemos en Cai.
© Alfonso Merelo. Octubre 2004

Sábado, sabadete

Sábado, sabadete

Los sábados son días de transición, enfrentados a los domingos que son esos días nefastos en los que estamos continuamente recordando que el día siguiente es lunes.
En el asqueroso mundo en el que vivimos, dedicamos este día, el sábado, a atender las cosas que en la semana no hemos podido hacer. Singularmente el sábado es un día de compras, supermercados, tiendas de ropa y de cualquier otra cosa acogen a sus consumidores, nosotros, de manera masiva para que se gasten sus escuetas pagas en cosas que, la mayoría de las veces, no necesitan.
Ester sábado he salido de compras, pero de compras en el barrio.
Hacer las compras en el barrio es un ejercicio de ciudadanía. Porque en mi barrio no hay grandes superficies, sólo hay pequeñas tiendas.
Los hipermercados o las grandes superficies son lugares deshumanizados, sin embargo las pequeñas tiendas de barrio todavía conservan el contacto con las personas.
Mi frutero, a escasos 5 metros de mi portal, cuando entras en su tienda te saluda y te llama por tu nombre, y te comenta lo último que ha hecho Sete Guibernau en Malasia. Además, es capaz de indicarte que no te lleves esas chirimoyas porque están todavía verdes. La verdad es que pierde una venta, pero gana un cliente.
Pero si sólo fuera eso simplemente se quedaría en una interesante relación comercial. Lo que acentúa el placer de comprar en el barrio es que puedes enterarte de la vida y milagros de todos los vecinos. Dada mi cualidad de cotilla impenitente el saber de primera mano lo que ocurre a mi alrededor no es ya un recurso interesante, sino que constituye un auténtico placer.
En la carnicería, la frutería, la pescadería o la panadería siempre encuentras personajes dignos de dedicarles unas líneas. Te enteras de todo. Puedes apuntar la receta de la carne con tomate o la de los gurumelos con jamón, pero asimismo enterarte de que al vecino del 45 su mujer le ha puesto unos cuernos que ríase usted de los de un venado terciaito.
El mundo real, el de toda la vida, se desarrolla ante tus ojos y oídos sólo con prestar una mínima atención. Ni siquiera se necesita participar en las conversaciones. Ellas llegan sin se les solicite. La información está allí. Sólo hay que atraparla. Y les aseguro que resulta de lo mas gratificante, al menos para los que nos gusta estar informados. Eufemismo por el que podemos denominar a los cotillas.
Pasen de los Hipers. Pasen de las grandes superficies. Vayan a las tiendas de barrio. Nuestros tenderos son amigos, nuestros vecinos son comunicativos y en estos tiempos de retraimiento, eso puede resultar muy terapéutico.
© Alfonso Merelo octubre 2004

Un autor interesante

Un autor interesante

Soy un lector normal de los que suelen leer de todo lo que cae en sus miopes ojillos y que en principio no se mueve por chauvinismos ni filias, al menos demasiado exageradas. Cuando no había otra cosa en España, o casi, era consumado devorador de Asimov, Clarke y todos cuantos anglosajones caían en mis manos. Era lo que había. Por suerte para mi, y para todos, los tiempos de la “excelencia” anglosajona van siendo mitigados por la excelencia de otros países, caso de España, con una impresionante cantidad de autores que tienen mucho que decir y lo dicen muy bien, y Europa, restando a los británicos que siempre han estado. Cada vez mas, por suerte para todos, los editores se atreven a publicar autores que hace años ni hubieran soñado.
El libro que comentamos es de un autor desconocido, hasta ahora, por todos los españoles que no dominen el idioma de Claudia Schiffer –y les guste la ciencia ficción, claro-. Andreas Eschbach es una autor alemán que se publica por primera vez en España. Su producción es relativamente corta, teniendo en su haber siete novelas, de las que sólo ésta, Los tejedores de cabellos, puede encontrarse en su versión española.
¿Qué es Los tejedores de cabellos? Aunque no me gusta encasillar una obra en un determinado estilo o subgénero, la novela es genuina Space Opera. Aventura en estado puro, pero con unos recursos que superan con mucho lo que consideramos en general Space Opera. Tenemos todos los recursos inherentes al subgénero: grandes y curiosos escenarios, héroes y un extenso Imperios Galáctico. Con estos tres motores la historia se va tejiendo, nunca mejor dicho, saltando de escenario en escenario y de planeta en planeta. Porque en definitiva Eschbach nos va llevando lentamente a la resolución del enigma: ¿Por qué se tejen alfombras de cabellos? ¿Por qué los maestros tejedores dedican toda su vida a un solo objetivo como es el de realizar unas alfombras con el cabello de sus mujeres? ¿Es un rito religioso? ¿Es un culto a la persona del emperador? Conoceremos al final el motivo de tamaña y magna obra. Y el motivo se antojará tan sorprendente como espurio. El motivo es tan estúpido, en su propia concepción, que puede parecer una boutade, pero analizándolo mínimamente, refleja perfectamente el grado de soberbia y absurdo al que puede llegar el ser humano. El trabajo se muestra como una aberración, en el que el fin logrado, la belleza de las propias alfombras, da lugar a una decepción total. Como metáfora del trabajo alienante es, desde luego, muy efectiva.
Los tejedores de cabellos es la primera novela que publicó Andreas Eschbach. Como el propio autor cuenta: “es el primer libro que escribí con la intención de ser publicado y que contenía temáticas que me siguen interesando ahora. Con el tiempo, soy consciente de sus lagunas, pero también de sus cualidades” (de una entrevista para las Utopiales). Como primera obra tiene sus deficiencias como pueden ser la indefinición de algunos personajes o el excesivo cambio de escenarios y de personajes que desaparecen sin que se sepa nada mas de ellos. Pese a todos estos “defectos” se muestra muy sólida en la recreación de escenarios, éstos se muestran ágiles, creíbles y muy bien descritos. Así la biblioteca del Emperador es un magnífico ejemplo de cómo se puede describir un espacio inmenso con precisa palabras y todo a través de los pensamientos de un enamorado de su profesión: el bibliotecario. Incluso la rebelión, que parece de opereta, da un impresionante giro cuando se explica por qué ocurrieron ciertas cosas y lo que era opereta pasa a ser un drama complejo.
Eschbach ha escrito otros títulos en el campo de la ciencia ficción como son El proyecto Marte (que describe la historia de los primeros nacidos en Marte), Estación solar (la historia de la estación espacial Nipón que intenta obtener y trasmitir la energía del sol a la tierra), Jesús video (en Israel se encuentra un esqueleto de 2000 años de antigüedad que tienen consigo una cámara de video de alta tecnología), o Quest (título relacionado con el universo de los tejedores, pero dos mil años después). Esperemos que después de este prometedor “primer vuelo” se ofrezca en España la oportunidad de leer mas libros de este autor.
© Alfonso Merelo Solá 2004

Paradojas

Paradojas

Hace unos meses me prometí a mi mismo no hablar mas de un personaje que me resultaba desagradable.
Este peronajes era el presidente del Gobierno Español D. Jose María Aznar. Una vez dejado el cargo, no tenía sentido seguir escribiendo ni mal ni bien de él.
Pero hete aquí que debe ser un personaje recurrente para mi, porque a sorpresa de todos, ha vuelto a las tribunas y mentideros internacionales a través de la conferencia que pronunció en la Universidad norteamericana donde lo han acogido como profesor invitado.
Lo primero que destaca de su intervención es que pronucnión su conferencia en inglés. Y dirán ¿pero no está en EEUU, pues por qué no lo va a hacer como cortesía? No le niego la cortesía, ni la posibilidad de hacerlo, pero yo lo entendí. Y les aseguro que si yo lo entendí, dado mi nivel de comprensión hablada, no sabe hablar inglés o yo subitamente he adquirido el don de las lenguas. Pero esto no pasa de ser una mera anécdota y cada uno hace el ridículo como le da la gana.
Lo verdaderamente interesante es que Jose María Aznar se ha revelado como uno de los mejores autores de ucronías de los últimos tiempos. Su primer vuelo como autor ucrónico no deja de ser un magnífico ejemplo de cómo se desperdician los talentos cómicos por la dichosa poítica. Como ya decía el agudo Antonio Rivas en una lista de las que soy asiduo:"Esto es un autor de ucronias, y no los aprendices como Dick o Roberts".
Porque una de las bases del discurso de Aznar, don Jose María, consistía en la demoledora frase siguiente:
“El problema de España con Al Qaeda empezó con la invasión de los moros y la reconquista".
Impresionante.
Ante este cúmulo de verdades indiscutibles ¿que se puede decir?
Es imposible decir nada. Te quedas absolutamente boquiabierto y piensas: ¿cómo no se me habría ocurrido a mi? Si es el perfecto argumento de una novela de Tom Clancy.
Veamos: Osama Ben Laden es un descendiente directo de Almanzor que, cuando entregó las llaves de Granada a los Reyes Católicos, hizo jurar a todos sus descendientes que vestirían chilba y acosarían al reino cristiano, que después se llamaría España, con todas sus fuerzas. Los años fueron pasando y los descendietnes se juramentaban de padres a hijos, para atacar a los españolitos (esta conjura fue conocida y aprovechada por Lee Falk y See Barry para crear a su personaje "The Phamton" El Hombre emmascarado). Cunado llegó la hora Ben Laden ordenó el ataque a España, y así sucedió.
Si no fuera por las connotaciones del 11 de marzo, habría que reirse de tamaño argumento que mas parecería de un guionista de Hollywood.
Pero lo pronunció un profesor de la reconocida Universidad Georgetown, lo que teóricamente le da un recubrimiento de verdad.
No se lo que habrán dicho sus colegas de los departamentos de historia, pero a partir de ahora recomendaría a los alumnos que harían mejor matriculádose en cualquier otra, por ejemplo la de Berkeley, dado el nivelazo de los docentes que contrata Geogetown.
Espero no tener que volver a hablar de este hombre, aunque si es por su faceta de cómico tal vez de mas juego.
Alfonso Merelo 2004

Libertad para morir

Libertad para morir

¿Quién soy yo para juzgar a los que quieren vivir?
Ramón Sampedro

“Mar adentro” ha conseguido El León de Plata del festival de cine de Venecia, además, uno de su protagonistas, Javier Barden se alzaba con el premio al mejor actor, premio indudablemente merecido.
No soy crítico cinematográfico, ni entendido en la materia, por lo que poco puedo opinar sobre la película, salvo decir que me gustó lo suficiente como para pasar dos horas atento a lo que veía y oía, y, teniendo en cuenta que estaba en la fila 5 de un cine de inmensa pantalla, supone un logro por parte de la película.
De lo que si puedo opinar es de lo que sentí al ver lo que Amenábar tenía que contarnos. En realidad Amenábar sólo ha contado algo que ya sabíamos los que habíamos seguido la trayectoria de Ramón Sanpedro. La lucha de Sanpedro fue una lucha por la libertad. Una lucha por la dignidad y por los derechos que a todos nos asisten. Ramón, que se hace tremendamente cercano gracias al buen hacer del director, luchó los ventiseis años de la prisión de su cuerpo inútil porque se le liberara de tal cárcel. Parece que todos tenemos derecho a la vida pero no a la muerte propia. Sobre todo si esta ha de ser provocada por otros. La decisión de morir de Ramón puede parecer que sea un acto de cobardía, tal y como cuenta el personaje del cura en la película, y sin embargo no es mas que una reivindicación de la libertad y del sagrado derecho a la vida y, por qué no, al no ser.
Nuestra sociedad es tan extraña, no se le puede denominar ni siquiera hipócrita, que tiene un miedo terrible a al muerte, que en realidad es una consecuencia de la vida. Como se cuenta, en boca de Ramón, los hombres nos inventamos una serie de recursos externos para que la muerte, la ausencia de ser, nos parezca mas soportable. Todas las religiones nos dicen que viviremos otra vida y que la muerte es sólo un pasito hacia el futuro. Cuando en realidad nadie tiene la capacidad de saber que pasa cuando desaparecemos. Probablemente porque desaparecemos para siempre jamás. Nadie ha vuelto nunca de la tumba para informarnos, al menos que yo sepa.
La película nos hace reflexionar sobre una de las verdades indiscutibles del universo; la muerte. Y esta reflexión lo es también sobre la vida y sobre la calidad de vida. Este hombre no estaba dispuesto a no sentir, a no tocar, a no poder amar. Su única esperanza era cesar de ser y desaparecer. Para conseguirlo tuvo que servirse de trampas y artimañas, porque sus congéneres, la sociedad miedosa, no le permitieron que tuviera un final digno, controlado médicamente. ¿Es lícito que alguien que desea morir y no puede hacerlo sea ayudado por otra persona? Ese fue el debate que Sampedro estableció, debate que no consiguió llevar a término al morir su instigador y verse nuestro Tribunal Constitucional con una puerta abierta para no sentenciar.
Véanla, será muy interesante.
© Alfonso Merelo 2004

La nostalgia que vuelve

La nostalgia que vuelve

Anteayer Telecinco estrenó una serie llamada Los 80. Como su nombre indica, el desarrollo de la misma se produce en la década de 1980. Concretamente a partir del día 22 de febrero de 1980, o sea un día antes del tristemente famoso Golpe de Estado protagonizado por un teniente coronel de la Guardia Civil. A parte de algunos detalles técnicos desastrosos- TVE no retransmitía en directo la votación de investidura de Calvo Sotelo- la serie no está mal. El ambiente parece creíble, los personajes son los que se pueden esperar en una teleserie, es decir personajes cuarentones protagonistas, adolescentes con sus problemas amorosos, y niños que siempre tiene que haberlos. Pero puesto que sólo se ha emitido un capítulo, aun es pronto para juzgar la efectividad de la serie y su adecuación o no a lo que fue esa década.
Pero a lo que iba el título de este comentario es a lo supervalorada que está la nostalgia. Varias series de TV nos están contando como vivíamos antes. Nos lo cuentan a los que lo vivimos, y a los que no lo hicieron, en un patético intento de rememorar la máxima “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Tenemos “Aquellos maravillosos años” que nos retrotrae a la guerra de Vietnam que era en si maravillosa. Sí por las narices. Tambien en TVE nos bombardean con Cuéntame como pasó, con una visión muy sesgada de lo que fueron los 60-70. Esta series reflejan falsamente lo que fue, porque las cosas no fueron tal y como las pintan. Y probablemente ni siquiera lo hagan con idea de falsear la verdad, seguramente se hacen porque los recuerdos están falseados.
La memoria se comporta de una manera curiosa. Recordamos lo que nos gustaría que hubiera sucedido peor no lo que sucedió en realidad. Stanislav Lem, en su excepcional novela Solaris, desarrolló magníficamente esta idea. Su personaje recuerda a su mujer tal y como le hubiera gustado que fuera, no tal como era. Eso, al materializarse en la realidad produce una esquizofrenia en el simulacro que sabe que no es lo que debería ser.
Las series de este estilo hacen lo mismo. No es cuestión de detalles como el que observé la principio, es cuestión de reinterpretar malamente la realidad. No reconstruimos fielmente lo que paso, le damos un barniz, y a veces una recubrimiento completo, para reasaltar lo agradable y obviar lo desagradable. Y eso lo hacemos continuamente.
Los que rondan los cuarenta, y mas allá, contamos una serie de batallitas, que no es que no fueran verdad, es que están sesgadas. ¿Quién no corrió delante de los grises, en el caso de que fueras rojo, claro? Yo lo hice, pero desde luego a doscientos metros de distancia con lo que el “peligro” era relativo. Hablamos de nuestras aventuras amorosa que recordamos con gran alegría. Puede que fueran ciertas, pero evidentemente no tanto como presumimos.
Por eso este tipo de series tiene un peligro muy claro: creernos que fuimos los protagonistas de unos sucesos que en realidad estuvieron muy alejados de lo que fueron. La nostalgia, en estos casos, no cumple una función evocadora. Esta falsa nostalgia hace que nos sumerjamos en un ensueño artificial que nos aleja de la realidad para introducirnos en una máquina del tiempo que nos muestra sólo lo que queremos. Pro eso deberíamos tomarnos este tipo de cosas, no como una añoranza de tiempos pasados, sino como un acicate para ver lo limitados que éramos. Hay que tirar hacia el futuro y no mirar al pasado aunque, parafraseando a Rodolfo Martínez, este pasado te devuelva la mirada.
© Alfonso Merelo 2004

Reentre post vacacional

Reentre post vacacional

Hace tiempo que no escribo en este blog. Unos 4 meses. Actividades variadas me lo han impedido, pero ya que he vuelto de vacaciones, hago proposito de enmienda y espero hacer mas comentarios en este blog.
¿Qué mejor inicio que describir la sensación horrorosa de volver a trabajar?
Hay personas que parece que les gusta trabajar.
A mi no.
A mi no me gusta tener que trabajar para comer, ni tan siquiera para beber.
Me gustaría simplemente no trabajar, y eso que mi trabajo me gusta, bueno la verad es que no, no me gusta nada.
Por eso, el volver de vacaciones es absolutamente traumático.
Suena el despertador a las siete de la mañana, cuando mi cuerpo ha tenido un mes para acostumbrarse a levantarse tarde.(menos mal que las olimpiadas este año eran en Atenas con horarios racionales).
Llego al trabajo y todos me preguntan: ¿que tal las vacaciones?, a lo que siempre respondo: cortas.
Los besos y apretones de manos se repiten a lo largo de la mañana, como si de verdad les importara que volver o no a verte.
A las 12 ya estaba frenético.
Por supuesto mientras que he faltado nadie ha realizado mi trabajo.
Los papelotes se amontonan en mi mesa.
Así que he decido hoy tirar por la puerta del medio.
He metido todo en un cajón, tal y como me lo he encontrado.
Así que he acabado de trabajar enseguida.
Mis variados jefes se han enfadado.
No se por qué, la verdad.
Total el mes de agosto ya pasó,así que ¿para que tantas prisas?
Lo que ha podido esperar un mes puede esperar otro y otro.
Que malas son las vueltas al trabajo.
A lo mejor no vuelvo.
Me lo pensaré.
O mejor, me vuelvo con la chica de la foto.
(c) Alfonso Merelo setiembre 2004

Se murió el cuarteto

Se murió el cuarteto

Este blog sólo podrá ser entendido del todo por los gaditanos, pero intentaré que cualquiera que pueda leerlo comprenda lo que voy a contar
El caso es que en Cai, Cádiz para los foráneos, y en carnavales hay una modalidad de agrupaciones carnavalescas denominada cuarteto. Como en Cai somos muy raros, éstos puden ser de tres, cuatro o cinco componentes, lo que contradice el propio nombre. Pero eso es lo que hay.
Los cuartetos son una expresión del teatro popular que sólo se da en Cai. Los cuartetos, en sus actuaciones, efectúan una denominada parodia, que es en esencia una pequeña pieza teatral en verso, en la que se repasa la actualidad o cualqueir otra cosa que se pueda imaginar.
Uno de los mas famosos tandems de Cai en esta modalidad se dió entre El Peña y el Masa. Estos dos personajes protagonizaron los momentos mas gloriosos de la historia del cuarteto. Acompañados de otros, el cuarteto del Peña siempre contó con el Masa como apoyo y contrapunto del personaje Peña. Muchos y diferentes personajes interpretaron a lo largo de los carnavales que es como se mide el tiempo en Cai(nosotros vivimos carnavales y no años). Una boda del siglo con Carlos y Diana, un Don Mendo y sus Mendas Lerendas, bufonada inspirada en Muñoz Seca, y el último, imprescindibele, y probablemente mejor cuarteto, esta vez trio, Tres notas musicales, fueron algunas de las multiples colaboraciones de estos dos genios.
El Masa, inmenso en su gordura, el Peña fino y enjuto en su gracia, los dos geniales actores en su modalidad.
Primero se fue El Peña, no hace mucho.
Ayer se ha ido el Masa.
Los dos se fueron solos. Sin molestar. Sin incordiar.
Fueron respetados, geniales, graciosos, golfos, gaditas de pura cepa.
Nos divirtieron
Nos reimos con ellos, nunca de ellos.
Peña se fue, sin su antifaz de oro, Masa se fue sin su antifaz de oro.
Ahora todo será un homenaje. Ahora cuando ya no lo van a sentir ni disfutar.
Vale.
Yo me reí con ellos.
Yo sigo escuchándolos.
Yo sigo honrándolos.
Sigo haciendo la receta de la sangre con tomate del Peña con ese soplo del Masa.
Y sólo quiero recordar:
Hay que barbaridá
Otra guerra mundial
La gente no respeta
ni que estamo en carnal.
Rian...Rian... Rian...
Peña... tomate un chiclana a nuestra salud.
Masa... fúmate un mai pa alegrarnos lo justo.
Chicos, que os vaya bien.
A mí me queda el recuerdo que, tenedlo por seguro, durará siempre.
(c) Alfonso Merelo