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- MEMORANDO -

591. El retorno de los zombis

Está de moda el mundo "Z", de zombi y de serie Z también. La moda del muerto viviente se ha implantado en nuestro país y ha llegado para quedarse un rato (aunque la moda ángel de primavera verano viene pegando tambien muy fuerte). Cosas zombis por todos lados, incluso en las televisiones. Para muestra vean este video. Da repelús por lo gore.

(c) Alfonso Merelo 2010

590. Aquella Semana Santa.

 

Se acercan las vacaciones de “Semana Santa” y muchos de ustedes irán a ver sus procesiones, otros a la playa o al campo y algunos volveremos a nuestros pueblos de origen para ver a al familia y recordar viejos tiempos. Pero en cualquier lugar al que usted viaje, o no, encontrará mas o menos lo mismo: bares y restaurantes abiertos, cines, teatros, además de las procesiones típicas de cada lugar. Normal ¿verdad? Ahora sí, pero durante mucho tiempo la cosa no fue tal.

 

En tiempos del mandato del férreo ferrolano la promiscuidad entre la Iglesia Católica y el Estado español era lo mas normal del mundo. El cura del pueblo era capaz de firmar un certificado de “buen cristiano” que era mandato para el cabo del puesto de la guardia civil. ¡Ay! de ti si te firmaba algo diciendo que “no asiste regularmente a la iglesia”. El pasaporte no lo conseguías ni loco.

Esa unión tan estrecha hacía que lo que para la Iglesia era creencia para el estado se convertía en norma legal o casi legal. El matrimonio canónico válido civilmente, bautizos obligatorios al principio etc, etc. Y con este panorama llegaba la Semana Santa que es para la Iglesia ocasión de rememorar la pasión de su líder, Jesus, y por tanto época de penitencia y recogimiento para sus creyentes. Pero dada la intima relación entre las dos entidades todo el pais se volvía penitente y oscuro tirando a negro durante esos días, sobre todo a partir del miércoles.

Los cines cerraban, pero cerraban de cerrar a cal y canto. Por supuesto las películas exhibidas en esas fechas eran todas de corto religioso o con alguna notación bíblica: La Biblia, Ben Hur, Quo Vadis, La Historia mas grande jamás contada y algunas mas de esa índole. Los estrenos se reservaban para el sábado o el domingo de resurrección, ahora mismo no logro recordarlo.

Los bares y restaurantes cerraban tambien, aunque en el sur siempre los he visto recibiendo a los parroquianos, al menos eso ocurría en Cádiz, donde la heladería “los Italianos” hacía su agosto en pleno marzo abriendo sus puertas. Pero era complicado comer carne, muy complicado hasta llegados los 70. Eso del ayuno y del no comer carne durante el jueves y viernes santo estaba muy arraigado.

 

En las casas lo de no comer carne se llevaba a rajatabla. Al menos en mi tierra podíamos comer pescado fresco, pero en otros lugares la dieta se reducía al bacalao cocinado de diversas formas. Platos típicos de esas épocas, y de ahora también, garbanzos con bacalao, habas esparragás, tagarninas con huevo y las imprescindibles torrijas de postre.

La radio y la televisión se limitaban a emitir los informativos, llamados “el parte” y el telediario respectivamente, y a infinitas sesiones de oficios, procesiones en directo, via crucis y retransmisiones desde Roma donde el Papa de turno hacía lo mismo que los curas de ahora, pero con mas boato.

Y eso si vivías en una ciudad. Si lo hacías en un pueblo la cosa se ponía mas cruda. San José del Valle 1973. Llegan por allí 6 chavales con sus mochilas para acampar y ver a las mozas, si fuera posible, por aquello de que éramos de ciudad y tal. El pueblo nos recibió con una magnifica muestra de música sacra que se oía en todo el término municipal. El cura, o el alcalde o los dos, habían distribuido megafonía estratégica para que nadie pudiera librarse de las bandas de cornetas y tambores. Lo de las mozas, mejor ni les cuento. Hasta el sábado ni manitas siquiera. Ahora el sábado se trasformaban. Era muy curioso.

Eran tiempos muy oscuros, con miedo a todo y a todos. En eso hemos avanzado mucho. Menos mal.

© Alfonso Merelo 2010

 

589. Tirar piedras.

Si no fuera por que el tema es muy grave, sería risible. El Papa, el líder espiritual de millones de personas, ha dicho esta mañana "hay que ser intransigente con los pecados e indulgente con los pecadores. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Estas decalaraciones, asi en general, no son nada del otro mundo, pero cuando se producen en el contexto de una carta a la Iglesia de Irlanda referida a los casos de abusos de menores, la gravedad es máxima.

¿Disculpar a los pecadores, ser indulgentes? Dígaselo a las victimas.

Y en cuanto a lo de la primera piedra, yo soy uno de los que no tiene en su conciencia ese acto. ¿Me autoriza eso a pegarle una pedrada o al menos a insultarlo como se merece? ¿Cree el ladrón que todos son de su condición?

Métase sus disculpas a los pederastas donde le quepan.

Sus declaraciones son mas que indignas; son ofensivas y asquerosas.

(c) Alfonso Merelo 2010

588. A mi me va decí tu lo que es la justicia... a mí

 

Ayer saltaba la noticia. Juan José Cortés, el padre de Mari Luz Cortés, la niña asesinada en Huelva hace un par de años, se convertía en asesor de justicia del Partido Popular. Asesor que colaborará con el PP en la propuesta de reforma del código penal que éste quiere impulsar en el Congreso de los Diputados.

El PP puede hacer lo que le venga en gana con sus asesores. Puede nombrar si quieren al conejo de la suerte como asesor, pero lo que no puede después es reclamar para sí presunción de independencia y de que sus propuestas son fruto de una reflexión jurídica.

Cortés es una persona sin formación jurídica que se le conozca. Está además condicionado por su condición de padre de una víctima y, naturalmente, induce su forma de pensar acerca de estos temas hacia la venganza, cosa natural pero inconveniente a la hora de pronunciarse sobre estos temas.

El Partido Popular con esta incorporación pretende simplemente ser hilo conductor de sentimientos populares que no tienen nada que ver con la justicia. Legislar es complicado, pero lo que no puede hacer es moverse a golpe de reacción visceral.

Entiendo al Sr. Cortés, pero desde luego no entiendo al Partido que lo arropa.

© Alfonso Merelo 2010

 

 

 

 

587. Zas, en toda la película

 

 

Hollywood le ha dicho a James Cameron que bueno, que vale, que muy bonito, que mucho dinero, pero que Avatar es para verla con un refresco, unas palomitas y nada mas, porque le han hecho el perdedor de la noche de los Oscar (que digo yo, que con no haberlo nominado bastaba).  Estoy plenamente de acuerdo con esa apreciación de la Academia. Y no es que los Oscars sean un modelo de premios en su objetividad pues, en la mayoría de los casos, prima también la comercialidad y el “famoseo”, por lo que su “validez” es discutible. Pero en este caso han acertado descartando la micropelícula como la mejor del año. Tampoco hay que tirar cohetes porque la ganadora, The hurt locker (En tierra hostil) tampoco es la mejor película en habla inglesa del año, sin ir mas lejos “Up in the air” o “Precious” le mojan la oreja sin ningún problema.

 

El caso de Avatar es uno mas de los proyectos que tiene casi todos los ingredientes para gustar, pero pocos para ganar premios. Si repasamos lo que es la película, vemos que es un gran ejercicio de pirotecnia informática. Es un videojuego no interactivo, carne de consola. No existe un guión medianamente  original (recuerden los parecidos razonables con “Bailando con lobos”, “Pocahontas”, “Starship Troopers” o “Transformes”), no existen los actores (si, parecen reales pero ya está), no existen los diálogos (consecuencia directa de la inexistencia de guión) y no existe una dirección mas allá de la de un programador de videojuegos avanzado. Naturalmente se ha llevado los “oscares” técnicos como debía de ser, porque nadie discute este punto y lo que de avance generacional en la tecnología de imágenes supone avatar. Pero, como ya comenté en una entrada de este mismo blog, Avatar es el anticine en el que la tecnología y el envoltorio lo domina todo. Representa el fin del actor y el fin de los oficios asociados al cine, salvo los guionistas (aunque en este caso ni siquiera eso).

La academia del cine no podía premiar como mejor película a aquella que supone su propia desaparición. Si Cameron impone su tecnología, dentro de x años no habría posibilidad de ver un desfile por la alfombra roja. ¿Se imaginan desfilando a todos los programadores y técnicos informáticos  nominados? Todos ellos vestidos con las últimas camisetas de diseños, negras por supuesto, llenos de gadjets a cual mas moderno. ¿Quién entregaría los premios a los actores? Es mas ¿habría actores?  Porque premiar a un dibujo animado es muy difícil. ¿Llorarían los avatares al recoger su oscar virtual? ¿Recordarían a sus padres, madres, vecinos o a la Virgen de Guadalupe y al Sagrado Corazón de Jesús? Todo eso se perdería como lágrimas en las insondables profundidades de la programación HTML.

La Academia de los premios Oscar ha acertado, por una vez, en su veredicto, negando a Avatar lo que nunca se mereció. El cine, como heredero, en buena parte, del Teatro, no puede santificar una aberración tecnológica de tal calibre que elimina de un plumazo a los actores.

 

Vencerán, pero no convencerán.

 

© Alfonso Merelo 2010

 

586. Spartacus, blood and sand (o mas bien Espartaco, espadas, tetas y pollas)

Entre las series que sigo habitualmente por el canal internet plus está una de gladiadores titulada “Spartacus, sangre y arena”, subtítulo que rememora la magnífica novela de Blasco Ibañez. No es que me gusten especialmente las “películas de gladiadores”, con la connotación gay que tienen -recuerden “Aterriza como puedas”- pero he de reconocer que el “Spartacus” que dirigiera Stanley Kubrick, y protagonizara Kirk Douglas, hace ya mas de 50 años, es uno de mis films de “romanos” preferidos (junto a “La caída del Imperio Romano” de Anthony Mann). Así que, atraído por el nombre, he estado viendo lo que ha pergeñado la cadena HBO para esta serie basada en el esclavo que se rebeló contra Roma en el año 73 A.C. en lo que se conoció como la Tercera Guerra Servil, y que venció a las legiones de Glabro.

En la estela de HBO, StarZ es una cadena de cable norteamericana que produce series que, habitualmente, van un poco mas allá de lo emitido por cadenas “libres” en cuestión de sexo y guiones. Una de sus características es salirse de la norma y realizar cosas diferentes, contando en sus imágenes con la proliferación de desnudos casi siempre femeninos.

 

Spartacus, Espartaco para los castizos, es una serie, como digo arriba, de espadas, tetas y pollas pues su proliferación, por ese orden, es norma en los episodios. Lo de las espadas se explica fácilmente ya que, en estos seis primeros episodios vistos (hoy se estrena el 7º en USA), asistimos al entrenamiento de Espartaco en la casa de gladiadores de Batiatus, John Hannah, situada en Capua. Allí entrena con Crixus, Manu Bennett, Ashur, Nick Tarabayo, o Barca, Antonio Te Maioho, al mando del entrenador de gladiadores “Dotore”, Peter Mensah, y mantienen continuos enfrentamientos con otros gladiadores, como está mandado, en la arena. Espartaco se hace con una gran reputación cuando vence a 4 gladiadores de una casa rival. Su motivo para vivir es encontrar a su esposa vendida como esclava cuando fueron capturados. Batiatus, el jefe de la casa de gladiadores, es un patricio venido a menos que vive del pasado e intriga todo lo que puede. Su esposa Lucrecia, Lucy Lawless, es una mujer muy “romana”, o al menos como se nos ha enseñado en las películas que son, es decir: una pelandusca de mucho cuidado que se tira a todo gladiador que se le pone a tiro, nunca mejor dicho. Batiatus tampoco se priva de todo tipo de placeres con sus esclavas. Y es aquí es donde se incide en la abundante muestra de tetas y cuerpos femeninos.

 

La exhibición de las actrices secundarias, las esclavas, es continua, pero también se pueden contemplar a las romanas que acuden a las contiendas en la arena. Al parecer eso de matarse a espadazos les pone mucho. Pero si las secundarias se muestran muiy alegres, no lo hacen menos, sólo un poco, actrices protagonistas como Lucy Lawless -recuerden a Xena- que participa en escenas de lo mas subidito de tono: “necesito tu polla dentro de mí, y la necesito ahora” es una de las frases que dice Lucrecia a Crixus en el tercer episodio en una escena muy elocuente. Y eso nos lleva al tercer vértice del triángulo de Spartacus: la polla.

 

Los actores que interpretan a los gladiadores todos tienen la forma física de Pablo Motos, pero en alto y, mas o menos, guapo. Como medio de fidelización femenina, y masculina según tendencias, los cuerpos son mostrados convenientemente. Los baños y las duchas son un muestrario de cuerpos de gimnasio con miles de horas de pesas y aparatos (dudo mucho que lo originales gladiadroes tuvieran esos cuerpos, pero indudablemente es mucho mas espectacular así). Y los desnudos frontales están a la orden del día. Particularmente Crixus aparece en varias escenas tal y como vino al mundo, con sandalias eso sí. Para muestra una escena en la que una “patricia”, Ilithyia, paga a la casa Batiatus por “ver” a Crixus en su plenitud, que según ella “mantiene muy bien su reputación”.

Pero una serie de gladiadores no podría ser tal sin que se prodigaran las escenas de combate cuerpo a cuerpo. Y aquí las hay abundantes y sangrientas haciendo honor a su título y copiando la estética de “300” o de Watchmen, que son como todos sabemos del mismo director. El uso y abuso de la hemoglobina, los cortes de manos, brazos, piernas y cabezas son moneda común en los episodios. El abuso de la cámara lenta es también marca de la casa que, al menos, no recurre a las artes marciales chinas para los combates (aunque teniendo en cuenta que en Grecia se desarrolló el Pancracio tampoco hubiera sido muy descabellado su uso).

 

De momento la serie todavía no ha mostrado ni la rebelión ni los enfrentamientos con los romanos. Los guionistas están dando carrete a ver si la serie se consolida. Resulta mucho mas barato el mantener a una docena de personajes en tres o cuatro decorados que hacer espectaculares escenas de masas como las que rodó Kubrick en sus tiempos.

 

Si quieren pasar un rato entretenido, contemplar abundantes cuerpos, muchas peleas, mucha sangre, intrigas, y a Xena cambiando de color de pelo cada episodio, no duden que esta es su serie de 2010.

 

© Alfonso Merelo 2010

 

585. El hijoputismo

El hijoputismo está de moda. La palabra, porque es una sola, hijoputa -y sus derivadas y entornos, está teniendo un éxito indudable desde que la excelsa emperatriz de Trantor la usara para dirigirse a alguien no identificado (en MEMORANDO sabemos a quién fue dirigida pero nunca diremos que era a Ruiz Gallardón).

Desde que a la dominatrix trantorina se empleara a fondo con la palabreja, hay otros que la han seguido en el gusto por la palabreja. Y es natural porque todos seguimos a nuestros líderes y si ellos lo dicen ¿como no voy a hacerlo yo?

Así el expresidente del gobierno puede hacer “peinetas” (yo no sabía que se llamaba así) a los que le increpaban en un ejercicio de cortesía y buen hacer. Y, si lo hacen dos altos ejecutivos del partido de la oposición ¿como no va a hacerlo un humilde consejero valenciano? Y Juan Cotino, en un alarde de verborrea florida soltó “"Tendría vergüenza, si fuera padre, de tener una hija como usted, pero como probablemente no lo conozca...“ Es llamar “finamente” hijaputa a una diputada en vez de usar el palabro de su lideresa natural. Hay que reconocer que el alumno supera en esto a sus maestros en varios puntos.

Por si fuera poco el hijoputismo se contagia a otros partidos y la fantástica Rosa de España, la de OT no, la otra, decide calificar al presidente del gobierno como “gallego” en el sentido peyorativo de la palabra. Oiga ¿cual es el sentido peyorativo de gallego? Me lo explique porque no lo entiendo. Y por qué no podría ser vasco en el sentido peyorativo o catalán en el sentido peyorativo. ¿Gallego? ¿qué le han hecho los gallegos señora?

Y nadie se disculpa, y siguen insultándose, y siguen dando un bochornoso espectáculo. Y después critican que un patán como el tal Cobra, suelte lindezas en TVE. Con esos ejemplos ¿qué esperan?

© Alfonso Merelo 2010

 

584. Nos toman por gilipollas

 

Les advierto que estoy de muy mala leche. Llevamos unos meses, años tal vez, en los que la economía está fatal. Los parados se amontonan en las oficinas del INEM (no son tantos como se apuntan porque quien mas y quien menos cobra en negro una pasta) y los bancos y entidades financieras se siguen forrando y los empresarios se dedican a lloriquear pidiendo el despido libre, cuando sin haberlo no ha impedido que aumentara el número de parados. Pero aunque todo esto es motivo de cabero, lo es mas aún que algunos políticos, la mayoría, crean que el país es suyo y que pasen olímpicamente de los que les hemos votado. ¡Son ustedes nuestros empleados, no nosotros los sirvientes! O eso debería ser.

Lo digo porque surgen esperpentos como el del señor Presidente de la comunidad valenciana y que dice que tiene 900 euros en su cuenta corriente. ¿Como es posible que tenga usted tan poquito dinero si enciam no se compra sus trajes? ¿Encima se permite el lujo de restregar a sus votantes lo poquito que gana? ¿Se cree usted que somos tontos? Usted gana 80.000 euros al año, su sra. esposa es farmacéutica con farmacia incluida y tiene usted gastos de representación y dietas que no sabemos, pero gastos en comidas y trasporte muy poquito. Y no se si vive en una casa de la Generalidad o no, que también podría ser con lo que se ahorraría otro pastón ¿Como es que tiene usted la cara dura de decir que sólo tiene una cuenta con ese dinero?

Lo indignante no es lo que dice que tiene, lo indignante es que pretende “chulear” a los ciudadanos refregándoles por la cara que usted no está ahí para forrarse, como declaró su director de televisión valenciana, incurso en una denuncia por acoso sexual. Pero es que además el portavoz del PP en las Cortes Valencianas declara “La declaración de Camps es normal porque cuanto más tiempo lleva uno al servicio público de los ciudadanos, más dinero pierde”. ¿Qué clase de imbéciles se cree que somos, señor cenutrio? Esa declaración le califica perfectamente usted y los de su ralea. Son los mismos que ponían el grito en el cielo cuando Chaves, sí aquel al que condenaron ustedes y toda su carcundia de los cojones por prevaricación y que ha salido sin cargos del Tribunal Supremo, declaró una cuenta con unos 40.000 euros. Les parecía poco, al parecer, supongo que por comparación con lo que ustedes suponen que debe tener alguien en un cargo así. Pues parece que cuando son de los suyos ésto es un pecadillo sin importancia.

Me dan ustedes mucho asco.

Generan miedo, generan odio, generan rencor, son incapaces, inutiles, insolidarios y encima pretenden chulearnos.

Señor cónsul de Suecia ¡SOCORRO!

© Alfonso Merlo 2010