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Ron, ron, la botella de ron.

Ron, ron, la botella de ron.

Ayer, en lo que se conoce como “los minutos de la basura parlamentario” (o sea justo antes de las vacaciones), el Congreso de los Diputados aprobó un proyecto de ley que modificaba el texto refundido de la Ley de la Propiedad Intelectual. Entre las modificaciones “mas sonadas” está la de implantar un canon, supongo que irá en la ley de acompañamiento, para todo soporte digital, salvo los discos duros y el ADSL.
Básicamente consiste en cobrar un tanto “alzado” por la venta de todo soporte de este tipo DVDs, CDs, MP3, grabadores, Pen Drives, disquetes y todo lo que se le ocurra, porque la idea es la siguientes: todo el que compra un tipo de soporte así es para copiar ilegalmente música o imágenes. Por consecuencia todos los usuarios de los mismos son criminales a priori. Eso es, no hay que darle mas vueltas. El hecho de que yo use un CD para tener una copia de seguridad de los capítulos de mi libro -¿les he dicho que he escrito un libro que está pendiente de publicar? me obliga a pagar un canon por si me copio ¿a mi mismo? ¡Pero si el texto es mio! ¿No tengo derecho a copiarlo sin pagarle a una “sociedad de autores” un dinero que no es suyo? Y en mi trabajo mis oficios, mis resoluciones administrativas de las que guardo copia informatizada, ¿tienen que pagar una canon? ¿Qué derechos de autor conculcan esas copias? Serán en todos los casos mis derechos no los de la SGAE.
Pero se dan también los absurdos paradójicos de los teléfonos móviles. Esos teléfonos están diseñados para hablar y comunicarse. Los adminículos estrafalarios son muy bonitos pero no son su esencia. ¿Qué pueden incorporar tonos? Pues sí pero ya la “bajártelos” estas pagando por ellos. ¡Ah! ¡Ya! Es por si acaso haces miles de millones de copias y los vendes. ¡Venga ya! Y ¿tengo que pagar por la melodía que el otro día creó mi hijo (es malita, pero es suya) y que me colocó en mi móvil? Será que el regalo también infringe los derechos de autor, en este caso el de mi hijo, del que curiosamente soy tutor. ¡Ahí va! Si al final van a tener razón ¡tengo que proteger a mi hijo de mi mismo! Es que no se me había ocurrido. Le pediré a la SGAE unos euros por la melodía ya que el canon será para repartir entre todos, ¿o no?
Las estupideces de este canon llegan a otros extremos delirantes. Les cuento un caso verídico porque me ocurrió a mí. El lugar: la Facultad de Derecho de la UHU. El caso es que mi Directora de Departamento, a la sazón catedrática de Derecho Civil, me presta un ejemplar de su tesis doctoral publicada por la Universidad de Sevilla. Necesitaba fotocopiar un capítulo sobre las causas de nulidad en los pactos conyugales. Muy ufano bajo a la copistería y les pido que me fotocopien el capítulo. Me dicen que no, que no pueden fotocopiar libros porque infringen los derechos de autor. Hasta ahí de acuerdo, aunque se hartaban de fotocopiar, entre otros mis apuntes. Total que subo al despacho y le cuento el caso a mi jefa. Ella dice, ¡si es que son! Y baja personalmente a la copistería. Cuenta soy fulanita de tal la autora de este libro, hazme una fotocopia de este capítulo por favor. Repuesta: no porque infringe los derechos de autor. ¡Pero si la autora soy yo y lo autorizo! No, que la SGAE nos tiene controlados. ¿Creen que se hicieron las fotocopias? Ummmm, les dejaré en la intriga.
Lo que quiero decir es que estas generalizaciones son sencillamente malas. Que no solucionan el problema de la piratería y que sólo producen beneficios cuantiosos a muy pocas personas. El creer que todos los usuarios son delincuentes prejuzgados y condenados antes de haber hecho uso del producto, supone un quebranto de la seguridad jurídica porque equipara al delincuente con el común de los ciudadanos. Y yo quiero que si cometo un delito se me juzgue con pruebas y se me condene en su caso. Pero no que se presuma que soy un delincuente. Y eso, me temo, es precisamente lo que hace esta reforma legislativa.
¿Qué pensarían ustedes si cuando entre en vigor el carnet por puntos nos retiraran a todos 4 puntos porque “a lo mojó” –dicho en términos Acebianos- ustedes van a sobrepasar el límite de velocidad?. Así que ya adelantamos faena.
¿Lo han pensado bien Señores Diputados?
© Alfonso Merelo 2006


Colores

Colores


¿Cuantos colores existen?, pues debe de haber un montón, aunque yo soy de los que sólo perciben unos cuantos. Mis colores son: rojo, azul, verde, amarillo, blanco, negro, naranja y, si me apuran, marrón. Creo que esos son todos los que puedo identificar cláramente. Bueno, el morado también cuenta.
Y soy feliz con mi percepción cromática. No me planteo que existan colores mas allá de estos, para mí, básicos. Pero la felicidad es tan efímera que por cualquier nimiedad, ésta, se puede ver torcida o desviada cuando te dicen que coge el paraguas verde botella, que está al lado del paragüero turquesa. Porque ¿qué paraguas quieren que coja?, y lo que es peor ¿dónde está? Porque hay tres paragüeros y los tres son azules. ¿cuál de ellos es el azul turquesa? Confieso que ni idea.
Porque estoy hablando de la capacidad de las mujeres para apreciar, a simple vista, las sutiles diferencias entre las diversas longitudes de onda de un color. Con un espectrómetro, o cromatógrafo – disculpen mi desconocimiento- yo sería capaz de diferenciar el verde coral del verde rubí. Este último seguro porque creo que el rubí es rojo. Pero ¿cómo pueden diferenciar el azul cielo (para mi celeste de toda la vida) del azul océano o del azul pastel?
Es más ¿qué demonios es el azul pastel? y ¿por qué es diferente del azul cielo?
¿Las mujeres tienen una percepción diferente del color?
Pues eso debe ser. Porque las infinitas variedades de matices colorimétricos que son capaces de definir sobrepasan los mas sofisticados scanners.
Pero todo esto, que podría ser una interesante diferenciación positiva, se convierte en pesadilla cuando tratan de igualar percepciones. Porque es que no jugamos en la misma liga.
Vamos a imaginar que salimos un día de “tiendas” con nuestra pareja – de la ropa ya hablaremos otro día-. Mientras que tu ves una blusa de color azul, ella la ve de azul coralino y si te pide que le acerques la falda de color tierra, tu le traes la marrón y como es natural te dice ¿pero no te he dicho la de color tierra? Solo le falta aplicar el calificativo de “imbécil”. Y no es eso, no. Es que sencillamente eso de los colores no nos va demasiado. Nos parece superfluo. ¿Quién se compra un coche por que es de un color bonito? No. Nos compramos coches porque tienen sopocientos mil caballos, ABS, BRM, GFT, SLS, UPS y ordenador de abordo. Esas son las chorradas tecnológicas que nos gustan.
Y sin embargo: ¿ Qué es mejor? ¿El color de una puesta de sol en La Caleta o un Ferrari rojo conducido por Schumacher?
Si lo piensan bien no hay color. O mejor, si que lo hay y gana por goleada La Caleta.
Y es que, al final, ellas nos ganan, casi siempre, por goleada. Y eso que no les gusta el fútbol, aunque sí los futbolistas.
© Alfonso Merelo 2006

Contra el FRIQUISMO

Contra el FRIQUISMO

Hace unos días, mi colega bloguero Rafael Marín, escribía sobre sus aficiones y gustos. En los comentario posteriores daba razones de por qué no era un friqui (Juanma Santiago dice que se escribe friqui y yo lo respeto y sigo).
Un contertulio dio una definición mas que interesante “Friqui es aquel cuya afición es minoritaria. Por tanto no es friqui el que acude al fútbol pintarrajeado como spiderman, ese es un aficionado”.
Y esa definición es buena pero está incompleta. Porque, siguiendo el ejemplo descrito, no todo aficionado, aunque sea a algo mayoritario como el fútbol, es un espécimen catalogable de friqui.
Por tanto la definición habrá que completarla y podríamos acotarla mas si llegamos a la conclusión de que, además de lo dicho, para ser un friqui se tiene que tener una tendencia compulsiva hacia algo y vivir casi exclusivamente por y para ello, siendo ello la afición o hobby de la que hablamos.
Pero esto no cubre del todo al friquismo porque un coleccionista compulsivo de sellos (no es muy afortunado el ejemplo con la que está cayendo) ¿es un friqui? Técnicamente al ser una afición mayoritaria no sería encasillable dentro del término y sin embargo ¿acaso no lo es? El que haya muchos mas coleccionistas de sellos que de... boñigas secas de vaca ¿le da una pátina de santidad? ¿les exime de ser friquis? Pues desde mi punto de vista son tan friquis unos como otros. Podríamos hablar de categorías dentro del friquismo, pero en esencia es lo mismo. Los locos y dementes sólo los catalogamos así porque son un poquito mas locos que todos los demás, cuando realmente todos estamos tocados por ciertos atisbos de locura.

¿Por qué entonces se tilda de friquis a algunos y a otros no? Desde luego por el volumen de gente que practica esa afición, como decíamos al principio. Es entonces una cuestión de número la que adjudica el calificativo. Es lo mismo que ocurre con la sutil diferencia entre religión y secta. Esencialmente son lo mismo, sólo que unos tienen mas adeptos que otros.

En realidad muchísimas cosas de las que hacemos cotidianamente son friquis si las analizamos detenidamente. ¿Acaso no lo es el que alguien esté leyendo esto ahora? ¿No sería mejor que pasees por la ciudad con la fresquita o echar un buen polvo pongo por ejemplo?

Y todo esto viene a cuento porque hoy se ha declarado el día del orgullo Friqui, que obviamente es una coña marinera. Pero al hilo de este manifiesto la reflexión es : o no hay nadie friqui o todos lo somos.
¿Miras programas del corazón? Friqui .
¿Solos ves cine de Fassbinder? Friqui.
¿Es del Atlético de Madrid, o del Cádiz? Friqui.
¿En las HispaCones llevas las orejas como Spock? Friqui.
¿Bajas compulsivamente películas de la mula, que después ni ves? Friqui.
¿Boris Izaguirre? Friqui.
¿Comes paella todos los domingos en casa de tu madre? Friqui.
¿Botellón todos los fines de semana hasta perder el conocimiento? Friqui.
¿Te machacas en el gimnasio todos los días hasta perder 100 gramos? Friqui.
Y así sucesivamente. El refrán – o el proverbio chino- decía “ El que escupe al cielo suele mancharse”
No encuadremos a la gente porque seguro que ellos harán lo mismo
Venga que me pongo la camiseta de spíderman y me voy a dar una vuelta
¿Friqui yo? ¡Anda ya!
© Alfonso Merelo 2006

Emanciparse

Emanciparse


Los que ya pasamos de la edad joven a la madura –eso me han dicho últimamente ¡soy maduro! ¡hay que fastidiarse!- hemos vivido bastantes añitos, concretamente 46, y tenemos todo el derecho del mundo para contar batallitas, siquiera sea por la experiencia adquirida. Como, quien mas quien menos, hemos pasado por un montón de vivencias, esta “madurez” –cada vez me parece peor la palabra- nos permite ver con algo de perspectiva muchas de las actitudes de los que ahora son los jóvenes que fuimos y que ya no seremos mas.
No me asombro con el botellón, ni con la supuesta promiscuidad o la manera de tratar a los mayores. A fin de cuentas son como éramos, mas o menos. La “rebeldía” contra lo instituido es necesaria para ellos, porque esa es la esencia de la juventud y es casi tan necesaria, a cualquier edad, como el respirar. Pero hay cosas que si me sorprenden. Y entre ellas me resisto a entender cómo es posible que un “joven” quiera permanecer en casa de sus padres hasta que cumpla los 35 o 40 años.
¿Cómo se puede prescindir de la libertad de volar lejos del nido para siempre? Me puede haber quedado cursi esta última frase, pero creo que se entiende perfectamente. El chico o la chica que ya ha terminado sus estudios, que trabaja, que se tira a todo lo que se menea si puede y le dejan ¿por qué rayos no busca su independencia vital? Un sitio donde poder rascarse o dejar la casa sucia si le sale de las narices o no bajar la basura y permanecer con la cama sin hacer una semana. Vamos, lo mismo que en un piso de estudiantes pero con pasta. No lo entiendo.
Se me dirá que es que la cosa está muy mal, que no se gana mas de 1000 euros al mes (los famosos mileuristas), pero es que con mil euros no se vive como un rajá, pero se vive y se vive solo o sola. Y eso es lo bonito, o lo era cuando yo me fui de mi casa a los 25 mas o menos. Claro que no tenía coche, ni piso, vivía en un apartamento minúsculo, y a lo mejor no comía todos los días de lujo, pero podía dedicar mi tiempo a mí, a hacer lo que me gustaba, a pasear hasta las tres de la mañana sin que nadie me esperara y, que aunque nada dijera, con cara de reproche noche si y noche también. Y ese desasosiego que producía en los padres era también el mío. Por eso me fui de casa. Necesitaba mi espacio.
¿Es que ahora no lo necesitan?
¿Se es tan aristocrático que necesitan servidumbre, aunque ésta sea venida a menos y soportada por las madres? ¿Cómo se puede explotar de esa manera a los padres que ya se merecen pasear cogidos del brazo y tomarse una cervecita en una terraza sin tener que estar pendiente del niño que ya tiene cuarenta y es incapaz de freír un huevo? Suponiendo que el pobre no esté parado o sea un vago y te coloque a la novia o al novio con nieto incluido, que también lo hay.
Pero eso parece que es moneda común actualmente.
Cada vez se emancipan mas tarde. Va a llegar un tiempo en que el hijo espere la jubilación del padre para ocupar su puesto de trabajo en una cadena hereditaria sin fin.
Y con toda esta tendencia van otros y quieren emanciparse como los montenegrinos.
Pero ¿dónde vais? Con lo bien que se está en casa con mamá (madre patria en este caso)
© Alfonso Merelo 2006

La primavera ha venido nadie sabe como ha sido

La primavera ha venido nadie sabe como ha sido

Siempre he tenido por curiosos, divertidos y no faltos de razón, a los refranes que en una sola corta frase son capaces de resumir toda una idea e incluso una amplia variedad de filosofías.
Son tan conocidos como la letra con sangre entra, o todos moros o todos cristianos, En abril aguas mil, hasta el 40 de mayo no te quites el sayo y una multitud de ellos que sería imposible de nombrar aquí. (Hay una recopilación muy interesante en esta dirección http://club.telepolis.com/vquintans/lenguamuerta/refranes/refranes.htm)

Hay uno que tenemos muy vigente en esta época del año y que se oye una y otra vez por doquier. Me refiero sin lugar a dudas a La primavera la sangre altera.
Ya ha llegado la estación más intensa del año. La floración –y las alergias- las puestas de huevos, los apareamientos de los mamíferos y cada vez mas horas de sol hacen que la estación se muestre como una de las mas alegres del año. Porque para bonito el otoño con sus melancólicos colores.
Pero sí. La primavera nos altera a todos. La ampliación de las horas diurnas hacen que se tienda a disfrutarlas lo mas posible. Y eso no se consigue quedándose en casa. Si ya somos un país al que le gusta vivir en la calle, es de imaginar que cuando llega el buen tiempo no hay quien aguante el estar en la casa. Así que salimos y salimos para disfrutar del sol, del aire, de las flores y de las alergias. Ya van dos veces que las nombro y es que, este año mucho mas, tengo una irritación en los ojos que parece que te me he bebido la cosecha de Ribera del Duero del 2002.
Y es una pena andar con los ojos así porque hay que ir prevenido y mirándolo todo.
Habría que recordar al viejo profesor Tierno Galván cuando en uno de sus famosos bandos reconvenía a los conductores para que no fijaran su atención en los atuendos de las damas en primavera o verano porque podrían ocurrir serios accidentes.
Y es que en cuanto aparece el primer rayito de sol ¡Venga a sacar la ropa de verano, las camisetas y las bermudas y la horripilante chancla!
Y ya todos y todas a la calle a lucir cuerpo, que, en algunos casos, sería mejor esperar un poco por las cosas de las lluvias traicioneras y los resfriados primaverales. Pero es inútil. Ya estamos en ello.
Y si el otoño es la caída de la hoja, la primavera es la caída de la ropa.
Y claro, la sangre se altera. Bulle, hierve y genera lamentables accidentes tales como tortícolis de tanto girar el cuello o choques al seguir con la mirada ciertas escenas andantes.
Y entre todo ello los árboles, las flores, las ferias variadas, El Rocío y los exámenes variados que también los hay.
Con toda esta efervescencia ¿cómo se va a estudiar bien si las hormonas están desbocadas?
A todos los que ya les halla atacado el síndrome primaveral enamoradizo, enhorabuena. A los que aún no, que se preparen que de esta no se libran. Y que nunca falte.
© Alfonso Merelo 2006

Somos tan gaditanas que en vez de coño tenemos coñeta

Somos tan gaditanas que en vez de coño tenemos coñeta

Con la frase del título terminaban el estribillo unas ninfas que no habían podido ser las oficiales del Carnaval de Cadiz pero que revindicaban su derecho a serlo mas que las otras. Era la chirigota callejera, o ilegal, de las ninfas.
Y es que hoy se han terminado de verdad los carnavales con ese remate de carnaval güeni, güeni que es el Carnaval Chiquito.
Este Carnaval Chiquito reúne a las mejores, y las peores, chirigotas ilegales - y otras modalidades como cuartetos, coros o romanceros- que salen cada año por carnavales. Éstas chirigotas son aquellas que no participan en el concurso oficial del carnaval. Van a su aire por libre. Pueden cantar peor, no en todos los caso, pero en muchas se nota la inteligencia y el trabajo de letristas y músicos. Es evidente que no son iguales que las oficiales. Pueden ser mas componentes o menos, pero en cualquiera de los casos se divierten y divierten al personal que es de lo que se trata.
Y es que este segundo carnaval se está convirtiendo en “bocata di cardinale” para el carnavalero güeno.
Pro motivos profesionales este año no hemos podido acudir ninguno de los fines de semana “oficiales” a escuchar coros y chirigotas. Por suerte este fin de semana hemos podido ir a Cadi y hemos cumplido con alguna de las tradiciones que año tras año se hacen casi imprescindibles. De momento hemos empezado la cosa sobre las 13 horas con una docena de tortillitas de camarones de La Guapa. Había poquita gente y aprovechamos la ocasión. Acompañada de una cervecita y un paseito por los alrededores de la plaza del mercado empezamos a escuchar alguna chirigota. La primera a la que hicimos caso fue SPA 1920 en plena puerta de Soriano. Estos chirigoteros, veteranos por edad y disfrazados de bañeros de 1920, suenan mas que bien y tienen un cuple dedicado a Su Santidad, el pastor alemán, muy divertido en ingenioso. Algunos de mis amigos de la Tuna de Derecho participan en la fantástica chirigota Los Top Mantillas. Estas señoras, feas y participantes en las procesiones de Semana Santa, suenan bien, son ingeniosos y graciosos. ¿Qué mas se puede pedir? Siguiendo el recorrido chirigotero en plena puerta lateral de Simago – ya se que ahora es el Champion pero si en Cadi llamamos plaza de toros a una plaza que no tiene ya el coso taurino desde hace treinta años, el Champion siempre será Simago- estaban cantando Las ninfas. Muy divertidas y sexuales sus coplillas. En la calle José de Dios se aposentaron cuatro, sólo cuatro oigan, de las-los componentes de Las chicas de compañía. Un repertorio de lujo con unas voces bastante afinadas y un guitarra que destaca. Después de los consabidos bocatas de tortilla y otras cervecitas y siguiendo por Hospital de Mujeres estaban por allí Los Ligres, esta vez sólo tres que tambien hacían gala de sus letras.
Hay una tradición que siempre suelo cumplir y es que a eso de las 16.30 hay que tomarse unos pastelitos en la pastelería francesa de la calle Londres. Esta vez ha caído un pastel de flan. Nunca lo había probado pero se lo recomiendo. Pro último, y antes de emprender caminito de Huelva nos paramos a escuchar a la maxi-chirigota Air que mamar. Al ser tantos suenan poderosos y tienen un gran repertorio de letras mas que divertidas. A destacar el ingenioso libreto en forma de billetes de avión; lo tienen ahí, en la foto de entrada.
Eso fue todo. Un Carnaval Chiquito en el que se respira un magnífico ambiente en el que no encuentra borrachos ruidosos y en el que se puede escuchar ya que todos guardamos el debido “respeto” a los aficionados chirigoteros.
© Alfonso Merelo 2006

Mi 23 F

Mi 23 F

Como todos saben, hace 25 años el sr. Tejero y sus mariachis decidieron hacer su carnaval particular y se arrojaron en protagonistas de la jornada pasando por encima de toda legalidad y secuestrando a los representantes de la nación.
Lo que ocurrió después, por suerte para casi todos, es público y notorio. Los golpistas fueron encerrados y continuamos con esta democracia que tenemos.
A mi me resulta un ejercicio muy interesante el recordar qué es lo estaba haciendo en determinadas fechas históricas. Guardo recuerdo de la muerte del Papa Juan XXIII, del asesinato de Kennedy, del primer alunizaje o de la caída del muro de Berlín. El 23 F no podría ser una excepción que, además, resulto muy peculiar por el entorno en que se produjo.
La fecha era el día 23 de febrero, que en Cádiz coincide, casi siempre, con Carnavales o con las actuaciones de las agrupaciones en el Gran Teatro Falla. Ese día era precisamente de actuación. Y, casualidades de la vida, el que suscribe tenía que actuar esa noche con un coro denominado Los locos del volante.
A eso de las seis de la tarde, horita aproximada del evento, en mi casa estaban preparando mi disfraz para actuar, planchando el guardapolvo, mientras que yo reponía cuerdas y afinaba mi bandurria. La actuación era nocturna, pero habíamos quedado sobre las 8 de la noche para afinar y ensayar previamente.
Yo fui el que dio la noticia en casa. La SER, que yo escuchaba habitualmente, comienza a emitir música clásica cuando hacía un momento estaban retransmitiendo en directo desde el Congreso de los Diputados la votación de investidura del Presidente Calvo Sotelo. Me acerqué a encender el televisor y allí no había nada fuera de lo habitual. Varias llamadas telefónicas, una de ellas de un tío mío –militar retirado- que buscaba a su hijo –mi primo- para que se presentara inmediatamente en la comandancia militar ya que estaba haciendo la mili y de permiso en Cádiz en la fecha. Ni que decir tiene que mi primo pasaba de presentarse, entre otras cosas porque dirigía un coro de Carnaval, el mismo en el que yo estaba y que actuaba en el Falla esa noche.
Así que sobre las 8 de la tarde, una vez puesto el tipo-tipo-, y con la bandurria recién afinada, salgo de casa, y , en la esquina, me reúno con otro componente del coro, guitarra él. Ya los dos nos dirigimos hacia su coche para reunirnos con el resto del personal. Cuando íbamos tan tranquilos por la calle, nos para un señor con lágrimas en los ojos que nos dice: “¿vais a cantar ésta noche?”. Contestamos que sí, a lo que responde: “por favor, cantad algo que salgo para Valencia a llevar a mi hijo que está de marinero allí, y se ha liado. Lo mismo no lo vuelvo a ver”. Miramos hacia el coche y, efectivamente, había un chaval de nuestra edad, unos 20 años, vestido de marinero y con una cara pálida que denotaba su canguelo. Ante esta petición, no pudimos negarnos e improvisamos a duo el Gaditana –tanguillo emblemático de los carnavales- mas triste que he tocado y cantado nunca. El caballero nos abrazó, nos dio las gracias y se marchó. Después de esto, imaginen ustedes como se le queda el cuerpo.
El coro cantaba sobre las 11 de la noche y habíamos previsto hacer un pasacalle sobre las 9 de la noche. El pasacalle consistía en ir montados en un par de coches de época que nos habían prestado, precedidos por una grúa del RACE con su luz avisadora encendida. Mal día el elegido, ya que la gente que sólo veía las luces al principio creían que era o la policía o , peor, el ejército que estaba tomando Cádiz. Así que imagínense la sarta de lindezas que soltaban cuando se desvelaba la verdad: un coro haciendo el pasacalles. Con dos cojones, sí señor.
La actuación fue de vértigo. Desde los tramoyistas hasta el público, todos con un transistor pegado a la oreja. Es decir, escuchar a la agrupación mas bien poquito. Para mas abundamiento en las coincidencias ese día cantamos un cuplé dedicado a la dimisión del presidente Suárez. Efectivamente tuvimos todas las papeletas de al oportunidad. El cuplé decía:

Llegando febrero fue
cuando Suarez dimitió.
Y poco tiempo después
todo el mundo se enteró.
Mas de una agrupación se hizo la puñeta.
Tanguillos y cuplés hubo de cambiar.
Ay que barbaridad de tanto corregir
No se pudo esperar un poquito,
tuvo malage hasta “pa” dimitir”

Pues eso cantado el 23 de febrero de 1981 en el Falla, queda para los anales de la bufa y mofa carnavalesca gaditana. Fue casualidad, pero vaya casualidad.
Después del discurso del Rey, que seguimos en una pequeña televisión portátil que tenían los tramoyistas del Falla, todo el mundo a casita a escuchar las diversas emisoras de radio, con José María García a la cabeza.
Lo del día siguiente es otra historia de la que se conoce el desenlace.
Ese fue mi 23 F particular
¿Y el de ustedes?

© Alfonso Merelo 2006

IBSN

IBSN

El código de barras que está en la foto de arriba es lo que se llama un IBSN Internet Blog Serial Number / Número de Serie de Blogs de Internet. Este código ha nacido el 2 de febrero de 2006, como respuesta a la negativa de la administración española para otorgar un número de ISSN a las bitácoras de Internet.
En esta dirección Pedro Moreno explica cómo surgio el código y cómo hacerse con uno.
De momento yo ya tengo este. ¿Servirá para algo? Pues ni idea, pero es bonito.
Ahora habrá que probarlo en un scanner de supermercado. Lo mismo salen cosas mas baratas.
(C) Alfonso Merelo 2006