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Antes muerta que sencilla

Antes muerta que sencilla El pasado veinte de noviembre, fecha de conmemoración para los españoles (lean el comentario de mas abajo), nuestro país por fin consiguió entrar en Europa por la puerta, portilla en este caso, grande. ¡Hemos ganado el festival de Eurovisión, aunque sea el junior! ¡Loor, gloria in excelsis! Por fin España despega de la mediocridad en la que nos ha sumido el gobierno de rojos separatistas. Ha tenido que ser una niña, y de Ayamonte, en el Sur, aquí al “laíto”, la que nos de la alegría.
El Real Madrid, el equipo de España, perdía ante los holandeses - quiero decir catalanes- (culpa de ZP que es del Barça, seguro), pero ganaba un concurso de canciones la representante de España, la simpática María Isabel de sólo 9 años. Y es que cuando se tiene arte, se tiene desde la mas tierna infancia. Y esta niña lo tiene a raudales.
Y ha ganado con una canción propia de su infancia en la que se habla de los temas que interesan y están de moda entre la infancia y la juventud. Lean ustedes la letra porque no tiene desperdicio
Comienza con una especie de rap que dice lo siguiente:
EL PINTALABIOS
TOQUE DE RIMEL
MOLDEADOR
COMO UNA ARTISTA DE CINE
PELUQUERÍA
CREMA HIDRATANTE
Y MAQUILLAJE QUE ES BELLEZA AL INSTANTE
ABRE LA PUERTA QUE NOS VAMOS PA' LA CALLE
QUE A QUIÉN LE IMPORTA LO QUE DIGAN POR AHÍ

Observen la maestría de la letra al identificar y predisponer a la infancia de 9 años, con los objetivos futuros de cualquier mujer que se precie. Resulta evidente que lo que ha de hacer una mujer es pintarse como una puerta, acudir a una peluquería, para que le pongan mechas y le hagan una depilación brasileña (si son curiosos aquí les informarán Para presumir hay que sufrir) o embadurnarse de cremas variadas, porque en definitiva lo que se espera de ella es que esté bella siempre, lo mas posible y rápidamente para estar preparada a recibir al macho que busca la belleza, y hala para la calle total que importa lo que digan. Como se puede ver el mensaje resulta claro y aplicado a una niña de 9 años responde a lo que se espera de ella: ¿para qué coño estás estudiando si tu lo que tienes que hacer es perpetuar la especie poniéndote guapa?
Pero seguimos con el aleccionador mensaje de la canción:
ANTES MUERTA QUE SENCILLA, AY QUE SENCILLA, AY QUE SENCILLA ANTES MUERTA QUE SENCILLA, AY QUE SENCILLA, AY QUE SENCILLA

Por supuesto. Antes muerta que sencilla. ¡Por favor! ¿cómo me voy a poner un traje del piojito pudiendo vestir de Versache? Antes muerta, claro. La sencillez es horterada, zafiedad, del vulgo churretoso. No se me puede comparar a mi con la chusma obrera que para eso visto de marca y marco la diferencia (peazo de juego de palabras que acabo de hacer, yo tampoco soy sencillo).
Y seguimos
Y ES LA VERDAD PORQUE SOMOS ASÍ NOS GUSTA IR A LA MODA, QUE NOS GUSTA PRESUMIR QUE MÁS NOS DA QUE DIGAS TU DE MÍ DE LONDRES, DE MILANO, SAN FRANCISCO O DE PARIS
Pues claro que sí. A la moda y a presumir, a ser fashion de la muerte. Lo de leer un libro va a ser que no, que es de un horteraaaaaaaa.

Y HEMOS VENIDO A BAILAR PARA REIR Y DISFRUTAR DESPUÉS DE TANTO Y TANTO TRABAJAR QUE A VECES LAS MUJERES NECESITAN UNA POQUITA, UNA POQUITA, UNA POQUITA, UNA POQUITA LIBERTAD

Aquí si que lo ha bordado el letrista. La libertad consiste en bailar. Claro, después de trabajar tanto, maquillándose y de tiendas, ¿cómo no se le va a conceder ese pequeño desahogo? A bailar que libera un montón

MUCHOS POTAJES DE LOS DE ANTES POR ESO YO ME MUEVO ASÍ CON MUCHO ARTE

Esto ya me ha descolocado. No se si se refiere a la dieta mediterránea como meta, o a todo lo contrario. Habrá que investigar.

Y SI ALGÚN NOVIO SE ME PONE POR DELANTE LE BAILO UN RATO
Y UNA GOTITAS DE CHANNEL Nº 4 QUE ES MÁS BARATO!!!

La referencia metalingüista a Marilyn Monroe es clara, aunque el autor se recate un poco al cambiar el chanel nº 5 por el 4 al tratarse de una cría. Pero está claro. Se le baila al macho, novio, y sólo con chanel nº 4 (Espero que la cría no lea este artículo y que tampoco sepa de que va la letra)
Como ven no tiene desperdicio.
Esta letra es la que han obligado a cantar a una niña de 9 años (tú no tienes la culpa, aunque tus padres sí). Una estupidez sin nada dentro, pero que además contiene mensajes muy peligrosos (he exagerado, lo sé) como el estribillo Antes muerta que sencilla,es una clara indicación de una cierta manera de pensar que no debería de ponerse de moda.
Y se va a poner.
Y todas las niñas lo van a cantar.
Y eso es lo que les damos.
¡Que cosas!
© Alfonso Merelo 2004

Un 20 de noviembre

Un 20 de noviembre Hay que ver como pasa el tiempo. Parece que fue ayer y resulta que ya han pasado 29 años. Si, hace ya la tira de años murió Franco. El dictador, el asesino, el caimán (es un chiste privado) para algunos y el salvador, la espada de occidente, el vencedor del comunismo para otros.
No voy a contar aquí lo que me pareció ese personaje, ni tan siquiera lo que supuso desde mi punto de vista para España. Pero si, en un ejercicio nostálgico, cómo viví la muerte de Francisco Franco en aquellos lejanos días de 1975.
La verdad es que se veía venir. La opinión española esperaba el desenlace de la agonía médica del Jefe del Estado. No sabíamos si era cosas de días o de horas, peor si sabíamos que era inminente. Es curioso recordar que, la noche del 19 de noviembre del 75, Televisión Española cambió su programación y emitió la película Objetivo Birmania con Errol Flynn de protagonista. El ente público barruntaba la muerte de Franco y se disponía con todos sus medios a cubro el acontecimiento. Efectivamente. A las 6.10 de la mañana del día 20 se anunciaba oficialmente la muerte de Francisco Franco. Unos lo celebraron. Otros le lloraron.
Y pasaron unos días. El gobierno de entonces puso en práctica La Operación Lucero, diseñada por para garantizar el orden público pero que ni siquiera hizo falta aplicarla, dada la tranquilidad del país.
Durante tres días la Televisión y las radios de entonces se dedicaron a glosar la figura del muerto y vimos, al menos yo con aburrimiento , a centenares o miles de personas pasando paro la capilla ardiente de una persona que ni me iba ni me venía, mas bien no me iba. Fue un ejemplo de televisión coñazo en la que sólo se ofrecían imágenes de colas interminables y de esperpénticos personajes saludando, en algunos casos, con la mano extendida al cadáver de un anciano. Si acaso era divertido reconocer a algunos de los que pasaban por allí, como el Alcalde de Cádiz de la época, Jerónimo Almagro, que veló el cadáver durante cierto tiempo. Queda en mi retina la imagen de mi abuelo, franquista hasta la médula, llorando delante de la televisión el duelo de un ídolo para él.
El mismo día 20 nos ofreció también una imagen inolvidable: la del Presidente del Gobierno, Arias Navarro, casi llorando al decir “Españoles... Franco ha muerto”. Para muchos empezaba una travesía en el desierto, para otros, los mas, un rayo de esperanza se alzaba en el horizonte.
Después de tantos años hemos llegado hasta ahora y en frase de Groucho Marx: “Partiendo de la nada alcance las mas altas cimas de la miseria”, o así
© Alfonso Merelo 2004

Sábado, sabadete

Sábado, sabadete Los sábados son días de transición, enfrentados a los domingos que son esos días nefastos en los que estamos continuamente recordando que el día siguiente es lunes.
En el asqueroso mundo en el que vivimos, dedicamos este día, el sábado, a atender las cosas que en la semana no hemos podido hacer. Singularmente el sábado es un día de compras, supermercados, tiendas de ropa y de cualquier otra cosa acogen a sus consumidores, nosotros, de manera masiva para que se gasten sus escuetas pagas en cosas que, la mayoría de las veces, no necesitan.
Ester sábado he salido de compras, pero de compras en el barrio.
Hacer las compras en el barrio es un ejercicio de ciudadanía. Porque en mi barrio no hay grandes superficies, sólo hay pequeñas tiendas.
Los hipermercados o las grandes superficies son lugares deshumanizados, sin embargo las pequeñas tiendas de barrio todavía conservan el contacto con las personas.
Mi frutero, a escasos 5 metros de mi portal, cuando entras en su tienda te saluda y te llama por tu nombre, y te comenta lo último que ha hecho Sete Guibernau en Malasia. Además, es capaz de indicarte que no te lleves esas chirimoyas porque están todavía verdes. La verdad es que pierde una venta, pero gana un cliente.
Pero si sólo fuera eso simplemente se quedaría en una interesante relación comercial. Lo que acentúa el placer de comprar en el barrio es que puedes enterarte de la vida y milagros de todos los vecinos. Dada mi cualidad de cotilla impenitente el saber de primera mano lo que ocurre a mi alrededor no es ya un recurso interesante, sino que constituye un auténtico placer.
En la carnicería, la frutería, la pescadería o la panadería siempre encuentras personajes dignos de dedicarles unas líneas. Te enteras de todo. Puedes apuntar la receta de la carne con tomate o la de los gurumelos con jamón, pero asimismo enterarte de que al vecino del 45 su mujer le ha puesto unos cuernos que ríase usted de los de un venado terciaito.
El mundo real, el de toda la vida, se desarrolla ante tus ojos y oídos sólo con prestar una mínima atención. Ni siquiera se necesita participar en las conversaciones. Ellas llegan sin se les solicite. La información está allí. Sólo hay que atraparla. Y les aseguro que resulta de lo mas gratificante, al menos para los que nos gusta estar informados. Eufemismo por el que podemos denominar a los cotillas.
Pasen de los Hipers. Pasen de las grandes superficies. Vayan a las tiendas de barrio. Nuestros tenderos son amigos, nuestros vecinos son comunicativos y en estos tiempos de retraimiento, eso puede resultar muy terapéutico.
© Alfonso Merelo octubre 2004

La nostalgia que vuelve

La nostalgia que vuelve Anteayer Telecinco estrenó una serie llamada Los 80. Como su nombre indica, el desarrollo de la misma se produce en la década de 1980. Concretamente a partir del día 22 de febrero de 1980, o sea un día antes del tristemente famoso Golpe de Estado protagonizado por un teniente coronel de la Guardia Civil. A parte de algunos detalles técnicos desastrosos- TVE no retransmitía en directo la votación de investidura de Calvo Sotelo- la serie no está mal. El ambiente parece creíble, los personajes son los que se pueden esperar en una teleserie, es decir personajes cuarentones protagonistas, adolescentes con sus problemas amorosos, y niños que siempre tiene que haberlos. Pero puesto que sólo se ha emitido un capítulo, aun es pronto para juzgar la efectividad de la serie y su adecuación o no a lo que fue esa década.
Pero a lo que iba el título de este comentario es a lo supervalorada que está la nostalgia. Varias series de TV nos están contando como vivíamos antes. Nos lo cuentan a los que lo vivimos, y a los que no lo hicieron, en un patético intento de rememorar la máxima “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Tenemos “Aquellos maravillosos años” que nos retrotrae a la guerra de Vietnam que era en si maravillosa. Sí por las narices. Tambien en TVE nos bombardean con Cuéntame como pasó, con una visión muy sesgada de lo que fueron los 60-70. Esta series reflejan falsamente lo que fue, porque las cosas no fueron tal y como las pintan. Y probablemente ni siquiera lo hagan con idea de falsear la verdad, seguramente se hacen porque los recuerdos están falseados.
La memoria se comporta de una manera curiosa. Recordamos lo que nos gustaría que hubiera sucedido peor no lo que sucedió en realidad. Stanislav Lem, en su excepcional novela Solaris, desarrolló magníficamente esta idea. Su personaje recuerda a su mujer tal y como le hubiera gustado que fuera, no tal como era. Eso, al materializarse en la realidad produce una esquizofrenia en el simulacro que sabe que no es lo que debería ser.
Las series de este estilo hacen lo mismo. No es cuestión de detalles como el que observé la principio, es cuestión de reinterpretar malamente la realidad. No reconstruimos fielmente lo que paso, le damos un barniz, y a veces una recubrimiento completo, para reasaltar lo agradable y obviar lo desagradable. Y eso lo hacemos continuamente.
Los que rondan los cuarenta, y mas allá, contamos una serie de batallitas, que no es que no fueran verdad, es que están sesgadas. ¿Quién no corrió delante de los grises, en el caso de que fueras rojo, claro? Yo lo hice, pero desde luego a doscientos metros de distancia con lo que el “peligro” era relativo. Hablamos de nuestras aventuras amorosa que recordamos con gran alegría. Puede que fueran ciertas, pero evidentemente no tanto como presumimos.
Por eso este tipo de series tiene un peligro muy claro: creernos que fuimos los protagonistas de unos sucesos que en realidad estuvieron muy alejados de lo que fueron. La nostalgia, en estos casos, no cumple una función evocadora. Esta falsa nostalgia hace que nos sumerjamos en un ensueño artificial que nos aleja de la realidad para introducirnos en una máquina del tiempo que nos muestra sólo lo que queremos. Pro eso deberíamos tomarnos este tipo de cosas, no como una añoranza de tiempos pasados, sino como un acicate para ver lo limitados que éramos. Hay que tirar hacia el futuro y no mirar al pasado aunque, parafraseando a Rodolfo Martínez, este pasado te devuelva la mirada.
© Alfonso Merelo 2004

Reentre post vacacional

Reentre post vacacional Hace tiempo que no escribo en este blog. Unos 4 meses. Actividades variadas me lo han impedido, pero ya que he vuelto de vacaciones, hago proposito de enmienda y espero hacer mas comentarios en este blog.
¿Qué mejor inicio que describir la sensación horrorosa de volver a trabajar?
Hay personas que parece que les gusta trabajar.
A mi no.
A mi no me gusta tener que trabajar para comer, ni tan siquiera para beber.
Me gustaría simplemente no trabajar, y eso que mi trabajo me gusta, bueno la verad es que no, no me gusta nada.
Por eso, el volver de vacaciones es absolutamente traumático.
Suena el despertador a las siete de la mañana, cuando mi cuerpo ha tenido un mes para acostumbrarse a levantarse tarde.(menos mal que las olimpiadas este año eran en Atenas con horarios racionales).
Llego al trabajo y todos me preguntan: ¿que tal las vacaciones?, a lo que siempre respondo: cortas.
Los besos y apretones de manos se repiten a lo largo de la mañana, como si de verdad les importara que volver o no a verte.
A las 12 ya estaba frenético.
Por supuesto mientras que he faltado nadie ha realizado mi trabajo.
Los papelotes se amontonan en mi mesa.
Así que he decido hoy tirar por la puerta del medio.
He metido todo en un cajón, tal y como me lo he encontrado.
Así que he acabado de trabajar enseguida.
Mis variados jefes se han enfadado.
No se por qué, la verdad.
Total el mes de agosto ya pasó,así que ¿para que tantas prisas?
Lo que ha podido esperar un mes puede esperar otro y otro.
Que malas son las vueltas al trabajo.
A lo mejor no vuelvo.
Me lo pensaré.
O mejor, me vuelvo con la chica de la foto.
(c) Alfonso Merelo setiembre 2004

VOTAR

Despues de lo que ha pasado estos últimos días, de las informaciones que ahora tenemos, de las manipulaciones a las que hemos estado sometidos, a los ciudadanos nos queda hoy una sola posibilidad para expresar tanto nuestro dolor como nuestra voluntad: Tenemos todos que ir a votar.
Votar para demostrar que somos mejores que los terroristas.
Votar para demostrar a los partidos politicos que estamos aquí, que no pueden pasar de nosostros.
Votar para demostrar que queremos saber. Que exigimos que no nos mientan. que qeremos la verdad.
Votar para demostrar que los ciudadanos queremos la PAZ
Votar porque puede ser nuestra última oportunidad de intentar arreglar las cosas.

Alfonso

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia Esta tarde he paseado por Huelva haciendo tiempo para recoger a mi hijo de clase. Huelva a las seis de la tarde era hoy una ciudad extrañamente tranquila. Un viento frío recorría las calles mientras que caminaba pensando en los acontecimientos del día. Me fije en las gentes. Estaban extrañamente serias, silenciosas, sin el bullicio habitual. No había ningun rasgo extraordinario, inusual; sin embargo parecía flotar en el ambiente una sensación de tristeza. Las conversaciones parecían desarrollarse en tonos msa bajos de los habitulaes. Incluso la pareja de adolescentes que me cruce se besaba en silencio, mirándose a los ojos, sin sonreir, como compartiendo algo íntimo sin demasiada alegría.
Los niños jugaban, claro, pero jugaban despacio, tranquilos como no queriendo molestar. Los automóviles circulaban pero tambien sin prisa, sin la urgencia que siempre nos acompañan y extrañamente sin ruido.
Me he sorprendido al observar estos detalles inconexos llegando a la conclusión de que la ciudad entera lloraba, a su manera, a los maridos, esposas, hijos, nietos o amigos desconocidos que nos habían dejado esta mañana.
Nos han dejado a todos y nos han dejado con el corazón sobrecogido. Con la brutalidad de la sorpresa y la ruindad de la incomprensión. Se han ido sin saber por qué, sin merecerlo. Tal vez muchos de ellos gritaron "no a la Guerra". Tal vez muchos de ellos levantaron sus manos blancas al cielo. No lo se. Da lo mismo. Se han perdido para siempre.
Decía Roy Batti al final de Blade Runner:
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais... Atacar naves más allá del brazo de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.

Esos momentos se han perdido para doscientas personas esta mañana. Ellos no difrutarán mas con la vida, pero nosostros, nosostros sólo tendremos sus recuerdos.

© Alfonso Merelo 2004

CABRONES

Escribo esto cuando aún no se si un amigo íntimo, que suele acudir a su trabajo en el tren destrozado en Atocha, esta vivo. Desde las 8 de la mañana he intentado contactar con él a través del correo electrónico y llamando a su centro de trabajo, al que todavía no ha llegado.
No puedo pensar claramente en este momento. Estoy impresionado y rabioso.
Rabioso por el atentado.
Rabioso por que esto no tiene justificación alguna. Ninguna muerte la tiene.
Rabioso con unos seres, al que no es posible calificar de humanos, que no son capaces de pensar en nada mas que la muerte de seres humanos.
¿Qué podemos hacer?
No lo se
No se me ocurre ahora mismo nada.
Sólo puedo desear que nos unamos todos los ciudadanos, los etarras no los son, para darles de una puta vez una patada en el culo.
¿Cómo?
Votando masivamente, al partido que sea, pero dándoles a estos hijos de puta una lección de humanidad.
Mi abrazo para todos los madrileños en este terrorífico momento.
Alfonso