La muerte en directo
En el último blog, que tienen por ahí abajo, escribía sobre la pacatería y el puritanismo de los "dirigentes" estadounidense que se mostraban muy afectados por las enseñanzas breves de Janet Jackson.Hoy me he levantado con una noticia curiosa y patética a su vez: una encuesta del canal de cable Trio muestra que el 67% de los espectadores vería ejecuciones de condenados a muerte en directo. Eso supone que a dos de cada tres estadounidenses encuestados no les importaría ver como se asesina a reos a través de los canales de pago. La encuesta también permite ver que una de las "estrellas" preferida para participar de este macabro. espectáculo sería el líder de Al Qaida, Osama Bin Laden. Y como contrapunto, la encuesta revela que ese mismo porcentaje no admitiría ver en televisión un desnudo femenino frontal. Evidentemente parece que es mucho mas interesante ver un asesinato que a una mujer, u hombre, en pelotas. Es más, un 20% de espectadores pagaría por ver la ejecución de Sadam Hussein, no se sabe si en pago por visión como si de la final de la super bowl se tratará.
Siempre he sido contrario a la pena de muerte, y no comprendo como una persona civilizada puede apoyar la misma, pero que encima alguien pueda regocijarse en observar la muerte de otro ser humano no sólo me repugna, sino que me hace considerar la profunda bajeza moral del que contemple esto.
¿Es que los USA se ha convertido en un país de intransigentes morales?
No me entra en la cabeza que esto pueda ser así. USA es teóricamente el país de las libertades desde hace mucho tiempo, ¿a que se debe entonces esta ola de conservadurismo? Muy probablemente a que el poder actualmente en USA está en mandos de la ultraderecha mas rancia del país. Como se dice en Estúpidos hombres blancos, que recomiendo, "el Sur ha ocupado el poder" y el Sur es ultraconservador.
Sin ir más lejos George W. Bush pretende modificar la constitución de los USA a fin de que, mediante una de sus famosas enmiendas, se prohíba el matrimonio de las parejas homosexuales. Es, al parecer, la primera vez en 200 años que una enmienda pretende disminuir los derechos civiles de parte
de los ciudadanos norteamericanos.
Lo malo es que esa oleada se pueda extender a otros países incluido España. Se observan muchos síntomas de degradación moral en nuestros paisanos, y me incluiré en la lista. Los programas de televisión, que se vienen a llamar tele-basura, tienen un extraordinario índice de audiencia. Los grandes hermanos variados, islas o selvas de famosetes, programas de tarde destripa intimidades, tómbolas y demás, configuran un índice de extrañas panoplias de temas intrascendentes y ofensivos, que hacen dudar de la capacidad de discriminación de nuestra sociedad.
¿Es importante saber quién se acuesta con quien y cómo y cuando? Porque generalmente todos los programas giran en torno a las apetencias sexuales del personal. ¿Eso no es trascender el ámbito privado al público sin ningún tipo de pudor?
No soy mojigato y por supuesto pocas cosas me asustan en la cuestión del refocile, pero no entiendo cómo puede ser agradable para alguien airear sus miserias humanas en las ondas. Comprendo que cualquiera quiera tenga sus 6 segundos de gloria, que decía Andy Warhol; pero ¿a que precio?
De todos modos y puestos a elegir, prefiero contemplar a una imbécil diciendo que se ha acostado con el obispo de Requena (espero que no exista ese obispado) que a un reo, por muy asesino que sea, achicharrado en la silla eléctrica.
©Alfonso Merelo 2004
A estas alturas hemos sido bombardeados por miles de repeticiones en las varias televisiones sobre el incidente de Janet Jackson durante el descanso de la Superbowl. Por tanto todo el munod debe saber qué paso y sería redundante volver a explicar el incidente. Lo que si llama a reflexión es el follón que se ha montado despues de ésto.
En una novela de George H. White titulada La Tierra después, el autor describe una sociedad desquiciada que se entrega a todo tipo de excesos. Todos los problemas derivados de esta locura son solucionados por una máquina capaz de regenerar el cuerpo a una edad mas joven. Lo mas curiosas es que al reencarnar se copia exactamente la posición que ocupaban las células cuando se hizo la primera copia master, incluyendo la posición neuronal, por lo que ese nuevo cuerpo no recuerda nada de su pasado, y automáticamente queda eximido de responsabilidad por cualquier posible delito que pudiera haber cometido.
No es que suela aparecer en los hipermercados de tamaña guisa, el título sólo hace referencia a una canción de Martirio, en la que se daba una visión muy interesante de lo que es una visita a un hiper.
¿Qué sería de una casa decente sin el Belén y/o árbol de Navidad?
¿Este año dónde vamos a ir a comer? Esta pregunta se la plantean muchos cuando se acerca la fecha navideña, porque los compañeros de trabajo suelen reunirse para compartir una comida o cena anual, que incluye a jefes y a casi todos los empleados a cargo.
Así empezaba una canción de los payasos de la tele, o sea los Aragón en pleno. La canción no hace mas que reflejar un hecho que se repite machaconamente año tras año ¡otra vez es Navidad! O sea que estamos un año más viejos, probablemente más rellenitos y nos volvemos a reencontrar con las mismas secuencias que vivimos una y otra vez a lo largo de los años. Porque la Navidad es repetición, reiteración y aburrimiento. Por mucho espíritu festivo que se tenga, la misma sucesión de sucesos, valga la redundancia, terminan por resultar cansados. Nada se deja a la improvisación. Los grandes centros comerciales nos avasallan con su publicidad. Nos meten a los carteros reales, papas noeles, estrellas de oriente y esa fauna de trabajadores temporeros disfrazados de personajes de Flash Gordon en todas las secciones. Se nos ofrecen las mismas cosas que todos los años: pavos, turrones, cavas, hojaldrinas, mazapanes y un largo etc. de consumibles y fungibles varios, pero que siempre son los mismos. ¿Quién se resiste a tomar un polvorón en navidad? Nadie.