
Que conste que no lo digo yo, lo dice la
SubcomisiónEpiscopal de Familia y Defensa de la Vida en una nota del 26 de diciembre de 2004. Si fuera el día 28 (del que ya hablaré mañana) tendría un pase, pero tratándose del día después de Navidad, va a ser en serio.
Pues bueno. Pues vale. Pues... que barbaridad.
Verdad es que uno es heterosexual desde “chequetito”, vamos que siempre me han gustado las mujeres, en el plano del refocile morcillero por supuesto, mas que cualquier otra cosa. Pero esa es una de mis facetas como ser humano. No la elegí, pero tampoco reniego de ella. Vamos que estoy muy a gusto con mi sexualidad.
Lo que quiere decir que porque al menda le gusten las mujeres, repito que para el refocile morcillero, no pueda comprender, entender o admirar al que tenga otra inclinación preferencial hacia su mismo sexo.
Porque dejémonos de tonterías: ¿nunca han admirado a alguien de su propio sexo? En mi caso, siento profunda admiración y aprecio por amigos, actores, en particular Sean Connery –habría dado casi cualquier cosa por ser James Bond- y otros miembros de mi mismo sexo. Y supongo que a las mujeres deberá ocurrirles lo mismo.
¿Qué pasa entonces con los amigos y amigas, o desconocidos, que tienen otra tendecia sexual diferente a la mía? ¿Hay que excluirlos o escupirles y, si me apuran, lapidarlos?
Pues parece que si. Al menos en las conclusiones de esa subcomisión antes mencionada.
Lo que parece curioso es ver en que se fundamenta la citada subcomisión para iluminarlos tan claramente sobre el tema. La base es el Génesis que dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Claro que también dice: “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo”. Vamos, que lo del Big Bang, la teoría de cuerdas y la supersimetría como que van a ser que no.
Pero veamos que dice esta subcomisión en concreto:
«La descripción “bíblica” habla, por consiguiente, de la institución del matrimonio por parte de Dios en el contexto de la creación del hombre y de la mujer, como condición indispensable para la transmisión de la vida a las nuevas generaciones de los hombres, a la que el matrimonio y el amor conyugal están ordenados».
Y tienen razón, al menos en parte. Lo que ocurre es que los tiempos superan las premisa establecidas. Y claro ahora, o dentro de diez años, la reproducción de la especie no va a estar condicionada a ese matrimonio hombre y mujer. A lo mejor es lamentable, pero es así.
Seguimos: “El relato de la creación nos confirma una verdad evidente: toda persona es hombre o es mujer”. Ahí no hay ninguna posibilidad de error. Hombre o mujeres y eso es lo que hay. Después de la sopa de ajo debe ser uno de los descubrimientos mas lúcidos del siglo XX, XXI o XiX si se tercia..
“El matrimonio se basa en la diferencia sexual [...] Por eso «el matrimonio es una institución esencialmente heterosexual, es decir que no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón». Es una opinión respetable y que contiene una palabra muy interesante “esencialmente”, o sea no exclusivamente. Pero después sigue con ” El matrimonio es siempre y sólo la unión conyugal de un hombre y una mujer”. Parece que la redacción de estos dos párrafos se contradicen el uno al otro. Tal vez sean dos comités dentro de la subcomisión o dos sectores, pero la cosa chirría un poco.
Leyendo el siguiente párrafo, “En estos días en que contemplamos el misterio de Belén, podemos comprender por qué el mismo Dios quiso tener una familia, un padre y una madre. Si el Verbo encarnado no quiso prescindir de una madre para ser verdaderamente hombre, tampoco quiso prescindir de la referencia de un padre, San José” me hago varias preguntas: ¿En que estaba pensando Dios cuando hizo una familia de ese modo? Una chica, virgen, que concibe sin que su marido legal, el pobre San José, tuviera ninguna relación con ella. Veamos: la chica se queda embarazada pero no de su marido.¿a dónde conduce eso? A la lapidación... por Dios, que en aquella época eran muy cafres. Al menos San José es una persona cabal, y muy confiada también, que acepta esa manera de concebir.
La subcomisión también nos informa de que «La inclinación homosexual, aunque no sea en sí misma pecaminosa, debe ser considerada como objetivamente desordenada, ya que es una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Es el comportamiento homosexual el que es siempre de por sí éticamente reprobable, aunque habrá que juzgar con prudencia su culpabilidad». Impresionante en si mismo el párrafo. A ver si me entero. No es pecado, no es culpable, o al menos no lo es siempre, entonces: ¿dónde rayos está el problema? Y si hablamos de tendencias, y desde un punto de vista católico o religioso, ¿quién es el que determina esas tendencias? Si, desde el punto de vista católico o cristiano, Dios es el Hacedor: ¿se está divirtiendo con sus creaciones? ¿los está puteando otorgándoles unas inclinaciones irresistibles para que pequen y después mandarlos al infierno? ¡Pues vaya tela!
Lo que mas sorpresa causa es lo siguiente: “El matrimonio, como ya hemos indicado antes[13] , es una institución esencialmente heterosexual, es decir que «no puede ser contraído más que por personas de diverso sexo: una mujer y un varón. A dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas. El Estado, por su parte, no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario»”. Estoy seguro que la Conferencia Episcopal dispone de eminentes juristas que saben mas que yo del tema. Por eso mis recomendaciones de que repasen lo que significan las fuentes del Derecho y cómo se crea éste es una recomendación vacua. Pero, aun así, no estaría mal recordar que el Derecho se crea. Y se crea por parte del legislador a medida que la necesidad se hace patente. Los derechos no existen en el limbo platónico de las ideas. Están en los anhelos de las persona y en las reivindicaciones de los ciudadanos. Eso es el Derecho. Podrá no gustarnos y a lo peor es erróneo, pero nadie se puede arrojar el derecho, valga la redundancia, de basar el mismo en principios morales. El Derecho es positivo y como tal se desarrolla.
Lamentablemente, para ella, la Iglesia Católica Española está perdiendo otra mas de las oportunidades para desarrollarse junto a la sociedad y no en su contra.
© Alfonso Merelo 2004
P.D.
No es por nada, pero si seguimos el Génesis: ¿el problema no surgió por una ligera desavenencia entre los sexos? Tómate la manzana, que si que no que si. Y la final pasó lo que pasó. Por consecuencia la Iglesia Católica, que toma como referencia el libro del Génesis, debería favorecer la homosexualidad e ir en contra de la heterosexualidad. A fin de cuentas ya poseemos los medios tecnológicos para proseguir la especie sin necesidad de la coyunda hombre-mujer.