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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.
 La Semana Santa española es muy recurrente respecto a sus iconos. La máxima expresión de estos iconos son las procesiones. En cada ciudad son diferentes: Sevilla con los costaleros, Cádiz con los “cargaores” o Málaga con los tronos dan variedad a una manifestación “folclórica” que se reconoce inmediatamente por los “pasos” y por las interminables filas de “penitentes”. Es diferente pero es igual, que diría aquél. Supongo que cada uno tiene sus referentes para estas épocas. Yo al menos tengo dos muy arraigados: las torrijas y la película Jesucristo Superstar. Jesucristo Superstar se estrenó en España creo que en 1976, poco después de la muerte de Franco. No es que la película fuera revolucionaria, ni mucho menos, se trataba sencillamente de reflejar toda la mitología cristiana sobre la figura de Jesús en clave de musical. Una revisión, desde el punto de vista de Judas, de muchas de las preguntas que se hace el personal sobre la figura de Jesús El musical original, me resisto a llamarla ópera aunque algo de eso hay, fue estrenado en Broadway en diciembre de 1971 interpretado la noche del estreno por Yvonne Elliman (Magdalena), Jeff Fenholt (Jesús) y Ben Vereen (Judas). Ian Gilliam (componente de Deep Purple), Murray Head e Ivonne Elliman grabarían poco después la partitura en un doble vinilo. El tema Jesucristo Superstar –interpretada por Head- fue inmediatamente un éxito de superventas e incluso llegó a hacerse una versión española por un cantante del que no recuerdo su nombre. De la película sólo me quedo con la música como referente. La estética y el mensaje, si es que lo hay, han quedado ampliamente superados. Sin embargo la partitura se mantiene incólume a pesar de su antigüedad. Y si hay que elegir uno de los temas me quedo con los dos temas que cantan a dúo Anás y Caifas - Then We Are Decided se excribió expresamente pensado para la película. El otro tema es This Jesus Must Die, ya interpretado por los dos personajes anteriores y por los sacerdotes del templo. Y me quedo con los dos temas por la impresionante versión que hace el bajo Bob Bingham. La voz baja en el belle canto me parece una de las mas bellas y difíciles de interpretar. Cuando yo cantaba en coros, mi voz era la de barítono y siempre tuve envidia de las magníficas voces bajas de algunos compañeros. Esa voz es inimitable. O se tiene o no se tiene. Se podrá mejorar pero si se nace si ella es imposible forzarla y que quede bien. Binghan, junto con Elliman, formó parte del reparto original que estrenó en Broadway la obra de Rice y Lloid Weber. El tema que Caifás interpreta consigue un contrapunto excelente entre la voz aflautada de Anás y la fantástica voz de él. Es una gozada escuchar, con esa voz surgida directamente de una caverna profunda: No, wait! We need a more permanent solution to our problem. Y despues la réplica de Anás con un registro de voz completamente diferente What then to do about Jesus of Nazareth? Miracle wonderman, hero of fools. Y continuando con las inteligentes frases acerca de la pérdida de su poder por causa del Nazareno: I see bad things arising. The crowd crown him king; which the Romans would ban. I see blood and destruction, Our elimination because of one man. Blood and destruction because of one man. Definitivamente es mi película, e icono, para Semana Santa. No hay año en el que no revise alguno de los temas o vea alguna de las secuencias. © Alfonso Merelo 2006 Acerca de mi otro icono, las torrijas, consultar mi blog de cocina.
 Como es sabido, en el 14 de abril de 2006 se cumplen 75 años de la proclamación de la II República Española. Una proclamación muy “sui géneris” que provocó la salida de Alfonso XIII - uno mas de los nefastos Borbones- unos años de ilusiones, tensiones, provocaciones, humillaciones, asesinatos y todo tipo de obstáculos contra el régimen republicano que llevaría a un golpe de estado, una salvaje guerra y una no menos salvaje dictadura. No viví los tiempos de la República, como es natural, pero si tengo información, sesgada desde luego, que viene dada por mis padres y abuelos. Coincidiendo con la división de España en dos, mi familia paterna vivió la guerra en el bando franquista y la materna en el republicano en pleno Madrid. Las historias de la guerra son prácticamente iguales pero las de la República difieren notablemente, si bien es verdad que el vivir en la capital condicionaba notablemente puesto que allí se fraguaba todo, o casi todo. Para unos la República fue la encarnación de todo mal. Siempre se hacía mención a la quema de Iglesias. Mi abuela asistió a la quema de la Iglesia del Carmen en Cádiz. Por otro lado, recuerdos de una de mis tías, empleada en la casa de Pedro Salinas, son muy diferentes ya que estaba cerca de la intelectualidad republicana que se reunía en esa casa. Según recordaba era un Madrid ilusionado con muchas manifestaciones para todo y todos los días, casi como ahora. El poeta Salinas defendió una de las iglesias madrileñas contra la turba que intentaba quemarla llamando incultos a los pirómanos. Estuvo a punto de costarle muy cara la defensa de la cultura. Cuando estalla el golpe franquista, Madrid se vuelve peligroso y mientras mi familia gaditana vive bien, la madrileña empieza a pasarlo mal. Y la República acabó y los que no debieron vencer, vencieron. Y del no pasarán nos encontramos con el hemos pasado y venimos a pisaros. Porque en una guerra “decente” (inaplicable término para cualquier guerra) cuando se acaban las hostilidades cada uno vuelve a su país. Se firma un armisticio y la guerra termina. Con el dolor de todos los muertos, pero termina. Sin embargo en una guerra civil después de acabada queda el calvario para los perdedores de la venganza de lo ganadores. Y esta fue implacable, dura y terrible. ¿Dónde estuvo la supuesta dignidad militar? ¿La venganza es la “moral militar”? La República cayó por la fuerza militar. Por la urnas no se habría conseguido. Fue, con todos sus defectos, una ilusionante realidad durante cinco años. Se intentó reformar un país atrasado y dominado durante años por oligarquías mas propias del siglo XVIII que del XX. En esos cortos cinco años se produjo la separación Iglesia y Estado, el sufragio universal por fin para mujeres y soldados, la integración en la Sociedad de Naciones, estatutos para Cataluña, Pais Vasco y Galicia, reforma de la enseñanza, reforma agraria y muchos mas intentos de modernizar ya actualizar el país Ahora que se está hablando tanto de la II República, a favor y virulentamente en contra, deberíamos dejar a cada uno en su justa medida. Los ideales republicanos fueron interesantes, aunque se produjeron miles de desviaciones y de barbaridades que nunca debieron ocurrir. Pero aún en el peor de los casos el franquismo jamás debió de ocurrir. No se dejen amilanar por los catastrofistas deciomonónicos que justifican el levantamiento del ejército de África. Ese golpe de estado no tuvo justificación ni sus consecuencias pueden ser olvidadas, tal vez sí perdonadas. Pero tampoco debemos escuchar las magnificencias de todo lo republicano puesto que no fue un periodo de bondad idílica. Quedémonos en todo caso con el espíritu y nunca con la letra. Soy republicano por convicción, pienso que nadie tiene derecho a ser el representante de un país por haber nacido en el seno de una familia o de otra, pero no soy un activista radical por la República. Hemos tenido la suerte de que el Rey Juan Carlos es, o fue, un hábil político y que sintonizó con los deseos del pueblo. Pero un polvo no garantiza que el sucesor tenga las mismas cualidades. Y el problema con un Rey es que es muy difícil de echar. A un Presidente incompetente se le “larga” en las siguientes elecciones, pero ¿a un Rey? Por eso espero que algún día tengamos la III República en España, o la I Europea, da lo mismo. © Alfonso Merelo 2006
 Siempre he tenido por curiosos, divertidos y no faltos de razón, a los refranes que en una sola corta frase son capaces de resumir toda una idea e incluso una amplia variedad de filosofías. Son tan conocidos como la letra con sangre entra, o todos moros o todos cristianos, En abril aguas mil, hasta el 40 de mayo no te quites el sayo y una multitud de ellos que sería imposible de nombrar aquí. (Hay una recopilación muy interesante en esta dirección http://club.telepolis.com/vquintans/lenguamuerta/refranes/refranes.htm) Hay uno que tenemos muy vigente en esta época del año y que se oye una y otra vez por doquier. Me refiero sin lugar a dudas a La primavera la sangre altera. Ya ha llegado la estación más intensa del año. La floración –y las alergias- las puestas de huevos, los apareamientos de los mamíferos y cada vez mas horas de sol hacen que la estación se muestre como una de las mas alegres del año. Porque para bonito el otoño con sus melancólicos colores. Pero sí. La primavera nos altera a todos. La ampliación de las horas diurnas hacen que se tienda a disfrutarlas lo mas posible. Y eso no se consigue quedándose en casa. Si ya somos un país al que le gusta vivir en la calle, es de imaginar que cuando llega el buen tiempo no hay quien aguante el estar en la casa. Así que salimos y salimos para disfrutar del sol, del aire, de las flores y de las alergias. Ya van dos veces que las nombro y es que, este año mucho mas, tengo una irritación en los ojos que parece que te me he bebido la cosecha de Ribera del Duero del 2002. Y es una pena andar con los ojos así porque hay que ir prevenido y mirándolo todo. Habría que recordar al viejo profesor Tierno Galván cuando en uno de sus famosos bandos reconvenía a los conductores para que no fijaran su atención en los atuendos de las damas en primavera o verano porque podrían ocurrir serios accidentes. Y es que en cuanto aparece el primer rayito de sol ¡Venga a sacar la ropa de verano, las camisetas y las bermudas y la horripilante chancla! Y ya todos y todas a la calle a lucir cuerpo, que, en algunos casos, sería mejor esperar un poco por las cosas de las lluvias traicioneras y los resfriados primaverales. Pero es inútil. Ya estamos en ello. Y si el otoño es la caída de la hoja, la primavera es la caída de la ropa. Y claro, la sangre se altera. Bulle, hierve y genera lamentables accidentes tales como tortícolis de tanto girar el cuello o choques al seguir con la mirada ciertas escenas andantes. Y entre todo ello los árboles, las flores, las ferias variadas, El Rocío y los exámenes variados que también los hay. Con toda esta efervescencia ¿cómo se va a estudiar bien si las hormonas están desbocadas? A todos los que ya les halla atacado el síndrome primaveral enamoradizo, enhorabuena. A los que aún no, que se preparen que de esta no se libran. Y que nunca falte. © Alfonso Merelo 2006
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