- MEMORANDO -


http://memorando.blogia.com

Pequeñas cosas que suceden todos los días, o a veces o nunca sucedieron.


¡A TRAVES DEL ESPEJO!

ESCUCHALO PINCHANDO AQUÍ

Temas



Enlaces

Blogs

Ciencia ficción

Cine

Escritores

General

Literatura

Sociedad

  • http://santyagomoro.es/descargas/no100x100.jpg

Televisión

Usos y costumbres

Radio


Tracked by Histats.com


Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006.

Ana Torroja

20060802103954-anat.jpg

El anterior iba a ser mi último post antes de las vacaciones, pero no me puedo resistir a comentar la estupenda velada que Ana Torroja ha protagonizado en el día de inauguración de la feria de las Colombina de Huelva.
En otra ocasión tuve la oportunidad de escucharla en directo junto a Miguel Bosé en al gira de hace dos o tres años, creo. Esta vez se enfrenta solita al bolo de verano.
En las Fiestas Colombinas todos los días se celebra un concierto gratuito que tiene pior marco la ría de Huelva, donde confluyen el Tinto y el Odiel. Acústicamente hablando no es el mejor de los sitios, pero es un lugar donde miles de personas se pueden dar cita sin agobios de espacio.
Ana Torroja, con su aspecto atlético de siempre ¿qué haces para mantenerte así? Desplegó todo su encanto para meterse al público en el bolsillo. Con una voz no excesivamente brillante –algo le ocurría, o tenía problema de garganta o no oía a sus músicos con la debida claridad- desgranó todos los éxitos, principalmente de Mecano, que la hacen reconocible. Versiones increíbles –que pertenecen a su último álbum “Me cuesta tanto olvidarte” toda una declaración de intenciones hacia su antiguo grupo, fueron sonando en el espectacualar y futurista escenario, diseñado por Luis Pastor. Escuchamos entre otras Hoy no me puedo levantar, Ay, qué pesado, Mujer contra mujer (su peor interpretación), Me colé en una fiesta, Una rosa es una rosa (rumba cantada con todo el público haciendo palmas) etc, etc.
Parecía que Ana Torroja estaba ayer muy a gusto con el público de Huelva. Entonó, creo recordar, que 5 o seis bises , lo que da una idea del feeling que hubo entre artista y espectadores.
Y como no me puedo sustraer, casi nunca, de mi defecto de mirón observador y, además de disfrutar el concierto, pude observar que todos los que me rodeaban, y mas allá, se conocían todas la letras de las canciones –yo también que conste- y las coreaban al unísono en un no demasiado desafinado coro. Esto es relativamente normal. Lo que ya no es tan normal es que las edades de los espontáneos coristas fueran tan dispares. Había predominio del cuarentón-cincuentón –mi edad y la de Ana, y en ese rango de edad Mecano era un grupo muy conocido. Lo que me descolocó fue escuchar a chavales y chavales de 20 coreando los temas –lo de 30 también- . Me sorprendió puesto que no me esperaba que canciones como Mujer contra mujer o Hijo de la Luna fueran conocidos por estos hijos de la “game boy”. Pero así fue, lo que me lleva a pensar que Mecano, y sus temas, son ya una leyenda y un mito para la música moderna española. Todos los españolitos conocen alguna canción del grupo independientemente de su edad. Y es que cuando la música es buena, y la de Mecano lo es, trasciende el mero pasar del tiempo y se convierte en todo un referente para públicos de todos los tiempos y edades.
Gracias, Ana, por traerme una vez mas esos fantásticos temas y los recuerdos asociados a ellos.
Hasta septiembre
© Alfonso Merelo 2006
http://blog.los40.com/anatorroja.
(Para los gaditanos deciros que el 14 de agosto actuará en la Victoria. A por ella)

02/08/2006 10:40 Autor: Alfonso Merelo Solá. #. Tema: Radio Hay 1 comentario.

Inciso vacacional

20060816162711-100-0828.jpg

El mes de agosto es el de las vacaciones de funcionarios, currantes, curritos y guiris.
No se puede concebir un mes mas apretujado y abarrotado de personal que agosto. Y me refiero a la costa, a la playa. Descarto, pues, las grandes ciudades como Madrid, que se ven despobladas de habitantes que, casualmente, aparecen por las playas del sur o de levante.
Por nacimiento soy un homus playero. Llevo ya …y tantos años sin faltar a la cita mensual, bimensual o trimensual diría yo, con la fina arena y la fresca y salada agua del atlántico. Y, si las medusas lo permiten, llegaremos hasta septiembre u octubre si se tercia. Tengo la fortuna de trabajar y vivir en un lugar costero, lo que facilita las escapadas a la playita de vez en cuando, y, además, paso largos periodos de mis vacaciones en las cercanías, muy cercanas, de otras playas como son las de Cádiz y Chiclana –de hecho este post reescribe en las cercanías de Sancti Petri-.
La playa, aparte de sus beneficiosos y salutíferos baños –como decían en tiempos de mis abuelos, es un espectáculo en sí misma.
¿Se han fijado en el número de gentes de variados tamaños y edades que se desinhiben en nuestras costas? Y lo digo sobre todo por el amplio abanico de vestimentas náuticas y añadidos que se ven en las playas y zonas aledañas. En verano se pierde el pudor y se lanza uno al todo vale que estamos de vacaciones. Y no es hablar de esos bikinis brasileños que están tan en boga y que toda jovencita, y no tan jovencita, usan para tomar el sol que, indudablemente, son muy agradables de ver aunque el “pompino” autóctono no tenga comparación con el brasileiro, la verdad, salvo muy honrosas excepciones. Ni tampoco de los top lesses que abundan cada vez mas en tumbonas y chiringuitos para solaz visual de voyeures empedernidos – a este respecto consultar con el especialista y el famoso detective sin licencia; Torre-.
El pudor se ha perdido cuando personas que usan trajes de Armani y de Dolce y Gabbana en sus vidas diarias, que no salen ni a la puerta de su casa sin el maquillaje o la corbata, se permiten la “licencia” de vestir de mamarracho porque “están de veraneo”. El mamarrachismo es un atentado de lesa humanidad.
No se puede consentir que un señor de 60 años, con barriga mas que prominente y calvicie declarada, se vista con unos pantalones piratas, un camiseta sin mangas y unas sandalias con calcetines porque le rozan los juanetes. O la mujer, ya entrada en carnes, que se sienta a comer en un restaurante con una minifalda de flecos y que muestra sin pudor el tanga del que hablábamos antes que le sienta como un tiro.
Y ¿qué me dicen de esos sombreritos de paja, de marca y carísimos, horrorosos hasta decir basta? ¿Se puede ir a un restaurante a cenar, aunque sea playero, en chancleta de 3 euros? ¿No deberían los camareros abochornar a ese individuo y expulsarlo para siempre jamás del local?
Realmente duelen los ojos con tamaños desaguisados estéticos.
Debería de formarse un cuerpo de policía específico para estos menesteres. Puestos a prohibir, y ya que está de moda, propongo un carnet por puntos como el de los automóviles, con una serie de sanciones para los veraneantes. A saber:
Calcetines con sandalias: 2 puntos
Tanga con 200 kilos de peso: 4 puntos
Peine en el bañador: 6 puntos.
Pantalones piratas de diseño para salir de noche: 6 puntos.
A todos los playeros se les pediría ese carnet. Una vez que se perdieran 12 puntos se les impediría el acceso a la playa y a los lugares de moda de la zona en cuestión. Solo se podrían recuperar después de dar un cursillo de buenos modales impartido por reconocidos estilistas. Así acabaríamos con la horterez y chabacanería playera.
Hagamos una petición al Congreso si es preciso. No a la horterada. Viva la estetica.
En Chiclana con 40 grados y un levante de fuerza 4.
Y dentro de dos días las bochornosas barbacoas del Trofeo Carranza. Menos mal que yo estaré lejos, a 3.000 kms, mas o menos.
© Alfonso Merelo 2006

16/08/2006 16:27 Autor: Alfonso Merelo Solá. #. Tema: Radio Hay 3 comentarios.

El viajar no siempre es un placer

20060831091112-budapest.jpg


Si de algo estoy plenamente convencido es que las vacaciones cansan. Y las vacaciones que impliquen un viaje a alguna ciudad o país mas o menos remoto cansan mucho más.
Así que ya que se acaban las vacaciones de casi todos los mortales: ¿vuelven ustedes con las pilas cargadas, o por el contrario están peor que antes?
Yo me he cansado en las vacaciones, que no de las vacaciones.
He visitado tres países de centro-europa durante diez días y he soportado colas en cuatro aeropuertos diferentes, el último en Madrid- Barajas donde el control de pasaportes estaba atestado (menos mal que un guardia civil, con bastantes dotes de improvisación e inteligencia, abandonó su cabina, se puso en la cabecera de la cola y fue despejando gente con una velocidad pasmosa día 27 en Barajas sobre las 7 de la tarde).
Las vacaciones son, o deberían ser, para relajarse, tranquilizarse y reponer energías para volver al trabajo. Y sin embargo solemos pegarnos unas palizas de padre y muy señor mío durante el trascurso de las mismas. Y es que queremos hacer tantas cosas que se nos va el tiempo en hacerlas, pero sólo en hacerlas, no las disfrutamos. Seguimos corriendo detrás de unos presupuestos de felicidad que no son tales. Viajamos para llegar, no por el placer del viaje en sí. Y cuando llegamos, rápidamente, hay que volver. Seguimos con esa velocidad exasperante que hemos impreso a esta sociedad desquiciada. Es verdad que mi viaje veraniego no hubiera podido ser sin la ayuda de los aviones, por pura falta de tiempo, pero ¿tal vez no hubiera sido mejor no viajar tan lejos y disfrutar un poquito mas de la propia aventura de viajar?
Yo me considero un viajero mas que un turista. El propio viaje, sobre todo si me llevan, es un disfrute para mi. Por eso el avión, pese a su reconocida utilidad, es para mi un medio frío y carente de alma. No te da tiempo a conocer a los pasajeros y con las azafatas, perdón: auxiliares de cabina, sólo intercambias dos palabras para pedir el periódico o una bebida.
Mi trasporte favorito, es y ha sido siempre, el tren. En él he pasado ratos muy agradables en los viajes largos y he conocido gente muy interesante en ellos. En esas largas horas de viaje, el AVE no cuenta, se tenía tempo de confraternizar con el que se sentaba en frente o en la cafetería compartir un trato de charla con el vecino. Durante los 80 viajé mucho de Madrid a Cádiz en tren. Mi trabajo madrileño me obligaba a coger muchos trenes nocturnos, donde, tomando un bocadillo o una cerveza en los vagones restaurantes, ¡que los había, se lo prometo!, entablabas afinidades con los viajeros que como tú iban y venían. Y nos contábamos qué nos llevaba a la capital o dónde se podía ir a comer en Cádiz, o el mejor sitio para ver el carrusel de coros o comer bocadillos de calamares – en la Plaza Real por supuesto. Lamentablemente con las prisas actuales hemos perdido la capacidad de relacionarnos porque en cuanto comienzas el viaje ya casi estás y claro así no hay manera.
Si pueden viajar alguna vez en un tren lento, de los de antes, háganlo. Seguro que vale la pena. Y... háganlo solos. La compañía hay que encontrarla, no llevarla.
© Alfonso Merelo 2006

31/08/2006 09:11 Autor: Alfonso Merelo Solá. #. Tema: Radio No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]